8/16/2009

a propósito del bicentenario de la independencia
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Desconocer la importancia de la tierra y la producción agrícola en la sociedad colombiana es un acto de ceguera que, paradójicamente, ha sido el común denominador tanto en la academia como en la política gubernamental, habiéndose relegado “como resultado de las tendencias que se impusieron desde mediados de los años 80 en la política económica de una gran mayoría de países. (Empero), recientemente debió (reconsiderársele), dada la incidencia que tenía gran número de factores de base rural sobre el desempeño político, económico y social de la nación y sobre sus perspectivas1”; acerca de este último punto queremos hacer hincapié en la innegable conexión entre los conflictos agrario, armado y social, por lo que es (debería ser) imposible hablar de pos-conflicto en Colombia sin hablar de reforma agraria.La teoría económica contemporánea ha puesto su énfasis en la llamada sociedad del conocimiento y el sector terciario de la economía, y así “se dice (…) que la tierra ha perdido importancia como factor productivo y que el acceso a la misma no genera poder económico, ni político; por tanto, los esfuerzos encaminados a su redistribución serían una inversión inútil, que no lograría otra cosa que crear ´pobres con tierra´”2.

Consideramos que nada podría estar más alejado de la realidad y, consecuentemente, nos hemos propuesto dinamizar el estudio de la problemática agraria en la Facultad de Ciencias Económicas, retomando la herencia intelectual de autores que –como Jesús Antonio Bejarano y el mismo Antonio García Nossa, asumieron su compromiso como académicos de la Universidad Nacional, dedicándose al análisis de los fenómenos que son propios de la nación.
Los 8 colectivos de estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas que trabajamos en el seminario proponemos urgentemente la apertura de una “línea” agraria en los planes de estudio de la Universidad Nacional, cuyos ejes temáticos giren en torno a la historia de la política y la legislación sobre el campo y la ruralidad, los conflictos por la tierra y las movilizaciones sociales que ésta haya generado, así como las consecuencias económicas y sociales del modelo de desarrollo agrario en boga (el Desarrollo Rural), en relación esto último con la soberanía alimentaria del pueblo colombiano, y con el fenómeno del desplazamiento forzado como indicador de una estructura agraria problemática.

1 FAJARDO, Darío. “Tierra, poder político y reformas agraria y rural”. Cuadernos Tierra y Justicia, No 1, Bogotá, agosto de 2002. Pág. 4.
2 Ibíd. Pág. 6.
Estamos Trabajando en las Memorias

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