9/03/2010

El primero de septiembre del presente año se citó un debate sobre el reconocimiento, nacional e internacional, de los derechos de los pueblos indígenas colombianos, en analogía al caso de el Estado Plurinacional de Bolivia, y su apuesta por hacer diálogo entre los valores modernos y ancestrales en la construcción de un nuevo país, se puede discutir la afirmación que en la constitución política de 1991, hizo de Colombia un Estado multicultural; bajo esta característica se reconocen la diversidad de pueblos y sus “derechos”, sobre todo a la autodeterminación, tierras, planes de desarrollo y se supone que el Estado brindará las garantías para su supervivencia cultural. En este estado de cosas, el multiculturalismo no implica que la idea de nación se vea modificada, alterada o reconstruida a partir de las cosmovisiones de los pueblos, sus formas de entender el territorio o sus posturas sobre la propiedad privada y la “explotación” de los recursos naturales.


Bajo los patrones educativos y las marcadas formas de exclusión y marginación social de los pueblos indígenas difícilmente se ha abierto un espacio más allá del dialogo. Otro ejemplo lo ilustra, el caso de las Comunidades Negras, que luego de múltiples luchas jurídicas, solamente van a tener reconocimiento a tierras colectivas con la Ley 70 de 1993. En la historiografía moderna apenas hoy se está hablando de comunidades negras, cuando representan según el censo 2005 más de 4 millones de colombianos, más del 10% de la población (http://www.dnp.gov.co/PortalWeb/Programas/DesarrolloTerritorial/OrdenamientoyDesarrolloTerritorial/Grupos%C3%89tnicos.aspx) mientras los cálculos de otras organizaciones hablan de un porcentaje mayor al 20%. El debate transversal que sí se ha dado es el concerniente al uso de los recursos naturales que son hoy propiedad colectiva de negros e indígenas, dado que el auge de explotación minera, y los proyectos de agroindustria, como la palma aceitera, sigue su curso, y se ha argumentado desde los gobiernos centrales que quieren entregar en concesión privada para explotación de carbón de tierras como las del territorio Bari en Norte de Santander, que los intereses de la nación priman sobre el desarrollo de la nación, aún por encima de la autodeterminación de los pueblos y su pervivencia (sobre el particular sorprende el plan Santos de restitución de tierras ver Gobierno Santos presenta plan intregral de tierras)

Éste es un gran debate que debe dar Colombia, con pueblos reconocidos en el Censo 2005 como Rom-Gitanos 4.832 personas, los 84 pueblos indígenas que cuentan con una población de 1.378.884 personas, los negros, los campesinos, aún mas del 20% de la población y las múltiples identidades que constituyen al país y sus dinámicas económicas, sociales, políticas y culturales.
COMUNICACIONES
Colectivo Agrario Abya Yala

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