2/07/2012


Bogotá es el principal albergue histórico del desplazamiento forzado por la violencia de la guerra y la economía. El rebusque, es la práctica más usual de sobrevivencia del ciudadano inspirado en medios honestos para contribuir al sostenimiento de la economía doméstica, siendo a la vez el objetivo de las políticas de recuperación del espacio público.
 
Aunque la ciudad puede tener los índices de desempleo más bajos a nivel nacional, ha mantenido un crecimiento constante de la informalidad y el subempleo, más de la mitad de los habitantes de la ciudad vivimos del rebusque y muchos tenemos como principal medio de producción la calle, por eso tienen que devolvernos la calle, somos la mayoría.
 
Lo cual además significa devolver la dignidad y el buen nombre a todos aquellos que vivimos de ella. Sin calle la participación no es más que la tinta que se repite en una lista. Sin la calle la economía popular no es más que un discurso.

Gente nuestramericana, 31 de enero.- Reflexiones prácticas de la Agencia Techotiba. Consideraciones en torno al plan de desarrollo de la ciudad para la comunicación popular, alternativa, comunitaria o como quiera.
 
»»El plan. Para ya es tarde.
»»Paso uno: Ganar la calle
»»El concepto de ciudad. La ciudad un modelo de organización de la economía. Movilidad. La calle, espacio del ciudadano, espacio público. Economía local.
 
El Neoliberalismo administra el Estado dándole forma a sus procesos, instituciones, políticas y conceptos. En las últimas dos décadas el ciudadano ha quedado reducido al lugar de un súbdito de las políticas del estado neoliberal. El espacio natural de encuentro y desarrollo cotidiano de las relaciones sociales:
 
La calle, la plaza, ha sido desaparecido y remplazado por el temible espacio público, al cual no tienen acceso lícito más que los transeúntes en recorridos y funciones en condición de trabajador o consumidor, únicas relaciones relevantes para el modelo.
 
Muchos fantasmas recorren la ciudad y no es para más, pues la calle ha sido atrapada por el espacio público, el cual está determinado para el espectáculo y la movilidad. La calle por tanto se ha hecho resbalosa y prohibida, la destinación del espacio está programada y señalada por la ciudad, por eso somos identificados como peatones, en contraposición a las máquinas y como simples consumidores de productos y servicios.
 
Esta situación ya ha hecho mella en los desprevenidos y prevenidos ciudadanos, que determinamos como algo obvio la persecución para aquellos que se salen de esta regla. Organizaciones sociales, manifestantes, vendedores ambulantes, habitantes de calle, actividades comunales, comunicadores populares y ciudadanos en general vemos coartada nuestra dinámica habitual por el modelo de ciudad vigente.
 
Los balances de la economía neoliberal cuentan entre sus infladas y especulativas cifras un crecimiento soportado en un aporte del 95% del sector financiero global. Estas cifras se aplican servilmente en el caso de nuestra nación y ciudad. El 5% que circula entre las manos diarias de los ciudadanos es la que moviliza realmente las economías domésticas, la economía real, alimentando y movilizando la economía nacional en más de un 65%.
 
Todas estas formas de la segregada y llamada economía informal son las que mueven la economía de los ciudadanos, quienes desarrollamos nuestras propias economías de la defensa y sobrevivencia de nuestras familias.
 
Los falsos resultados de las políticas neoliberales, su mirada ideológica, instituye la persecución del ciudadano libre, no empleado y sometido a los realmente escasos empleos provistos por el sector privado, y menos aún que la demanda laboral por parte del Estado.
 
Hoy tomado por las políticas que son las realmente dinamizadoras de la informalidad desde la promoción de determinadas formas de contratación, licitación, formulación de proyectos, evaluaciones e investigaciones, solamente al servicio del interés del capital. Las políticas están dirigidas más hacia mejorar cifras que a cambiar las situaciones reales que originan la miseria.
 
Las soluciones presentadas una y otra vez son las conflictivas reubicaciones de las actividades vinculadas a la informalidad, ferias estacionales, empleos formales innecesarios, centros comerciales, bodegas vacías, UPJ, entre otros, son espacios para ordenar el desplazamiento en la ciudad como un mecanismo de control a la población excluida.
 
Del mismo modo las iniciativas populares realizadas en la calle y en los equipamientos públicos vinculan procedimientos que menguan posibilidades a las manifestaciones populares y culturales de toda índole, restando oportunidad, creatividad, espontaneidad a las mismas    bajo un sistema de represión programada.
 
Es absurdo pedir permiso para realizar un campamento frente a la alcaldía si la autorización la da la misma institución en cuestión. Esas son las reglas, si no entienden, pues llamamos a la policía. El terror es el arma de la administración. Los ciudadanos encontramos una oportunidad con la actual administración distrital para recuperar la calle, para poner en acción el encuentro, la fraternidad, la alegría, la solidaridad.
 
La implementación de este proceso de emancipación del territorio empieza por la reconstrucción del tejido social. Con estos anhelos el pueblo respaldó la elección del actual Alcalde. La calle es el primer medio de comunicación a democratizar. Hay que volver a abrir las puertas, y si nos llaman desordenados ¡ya estamos desordenados!
 
Bogotá es el principal albergue histórico del desplazamiento forzado por la violencia de la guerra y la economía. El rebusque, es la práctica más usual de sobrevivencia del ciudadano inspirado en medios honestos para contribuir al sostenimiento de la economía doméstica, siendo a la vez el objetivo de las políticas de recuperación del espacio público.
 
Aunque la ciudad puede tener los índices de desempleo más bajos a nivel nacional, ha mantenido un crecimiento constante de la informalidad y el subempleo, más de la mitad de los habitantes de la ciudad vivimos del rebusque y muchos tenemos como principal medio de producción la calle, por eso tienen que devolvernos la calle, somos la mayoría.
 
Lo cual además significa devolver la dignidad y el buen nombre a todos aquellos que vivimos de ella. Sin calle la participación no es más que la tinta que se repite en una lista. Sin la calle la economía popular no es más que un discurso.
 
»»Casos tipo para solucionar en el territorio.- Las familias hemos encontrado soluciones a los resultados dejados por la aplicación de las políticas neoliberales. La acción es cotidiana y dinámica, se reinstala después de cada nuevo desplazamiento forzado por el espacio público. Resistimos a la indefensión, mediante la acción directa. Presentamos algunos casos tipo:
 
1. Desde hace más de un lustro los vendedores de corotos o cachivaches (productos recuperados de la basura) que nos ubicamos al costado de Corabastos hemos sido perseguidos bajo la excusa reiterativa de la proliferación del crimen en el lugar y la exigencia de los vecinos de los barrios aledaños por la recuperación del espacio público. Aunque los problemas de seguridad en la zona son latentes estos no están vinculados directamente con las actividades vinculadas al reciclaje.
 
Hemos ofrecido como solución un ordenamiento del lugar para que allí se genere un mercado de pulgas como ejercicio de mejorar la seguridad de los ciudadanos y los problemas concernientes al paisaje urbano. Como respuesta hemos obtenido la persecución, la estigmatización, la judicialización, el deterioro de los servicios públicos, mesas de concertación creadas para organizar el desalojo y otras formas de represión. Estamos listos con nuestras manos y familias para empezar dicha adecuación.
 
2. La persecución a la economía del rebusque llega hasta las ventanas de nuestras casas, en las unidades de propiedad horizontal se prohíbe el comercio entre vecinos de algunos productos, así, usted puede vender un huevo pero no puede vender un tornillo, no solo se nos debe permitir a los humanos de la Bogotá humana ya, utilizar las ventanas y las puertas de nuestras casas para hablar de cualquier cosa con los vecinos, inclusive de tornillos, sino que se deben promover el uso de las mismas para todos los habitantes.
 
3. Ganar la noche. A la calle también se le debe restituir la noche. El toque de queda impuesto sobre la base de la intimidación de una supuesta violencia que surge emanada espontáneamente por doquier, debe terminarse.
 
Mediante esta acción se ilegalizó la presencia del cuerpo ciudadano en la ciudad, parte de las políticas de creación de esta economía de las calles, de la noche, economía de regulación del crimen, economía de la noche maligna no ofrece al hombre y la mujer otras opciones que la llamada recreación adulta, excusa para la explotación y perversión de los mismos en el alcoholismo y la prostitución.
 
Con el cierre de la noche se crearon los escenarios perfectos para la comisión del crimen, una noche en la que se presume la presencia de la mala fe, en las sombras todos los gatos son pardos, todos delincuentes, no hay ya tranquilidad. Los funcionarios encargados de tal tarea son hoy los mismos encargados de impedir la presencia callejera.
 
Queremos poder habitar nuestras calles, nuestros parques y avenidas, tener movilidad real a cualquier hora, queremos tener la tienda abierta. Esta es nuestra pol{itica de seguridad.
 
4. La especialización de los espacios atada al crecimiento de una burocracia para su administración, impide el normal fluir de la cotidianidad, el retorno de la administración de estos espacios a sus legítimos dueños, la sociedad circundante, debe ser parte de la política de descentralización. Queremos nuestro derecho a congregarnos e informarnos.
 
5. Nosotros como gente sin techo que en ocasiones nos vemos obligados a dormir en la calle, no encontramos comprensión frente a la política del gobierno, se persigue desvalidos, no se tiene en cuenta que somos el producto no visibilizado del funcionamiento de nuestra sociedad.
 
La ciudad se ha de convertir en un territorio en el que por lo menos el sueño de los desprotegidos no se vea turbado más que por la mano solidaria y no por el agente de la ley que despiadada e insensiblemente desplaza una vez más. Cese de hostilidades.
 
6. Ni los niños ni los adultos mayores deben pagar transporte en la ciudad, es necesario garantizar la formación de los primeros y ser agradecidos con los segundos, baste la presentación del documento de identidad para utilizar el servicio. Recuperar la humanidad es reconocer que entre todos construimos la realidad.
 
Fortalecer un real sistema de trasporte para que los ciudadanos vayan a donde quieran y no hacia donde el sistema se los permite. La ciclovía en toda su extensión será un espacio ciudadano abierto a la economía popular y el rebusque. Así lo haremos.
 
7. Las llamadas por el modelo áreas verdes, son espacios para el alimento y la biodiversidad. Todo pedazo de tierra es espacio para el alimento, todo proceso de separación de residuos orgánicos promueve de forma directa la disminución del problema del impacto de las basuras creadas por el sistema. Los conjuntos residenciales que promuevan la agricultura y el uso de los residuos orgánicos deben obtener beneficios en reducción de las tarifas fiscales y de servicios públicos, la clasificación de los residuos inorgánicos igualmente. El beneficio es para la sociedad. La siembra masiva de árboles frutales y arbustos comestibles en separadores y zonas reconocida como una acción exaltable y una solución real a corto, mediano y largo plazo, real a problemas de seguridad alimentaria en la ciudad. Queremos nuestro paisaje ¡Reforma agraria ya!
 
Todos a la calle.
El pueblo. Casa Techotiba•

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