3/23/2012

FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS Universidad Nacional de Colombia.

También descarga Antonio García, un pensador latinoamericano de Julian Zabogal, Universidad de Zulia (clic aqui)

Tema

Se busca hacer una aproximación al perfil intelectual de Antonio García Nossa, a través de sus escritos, desde una perspectiva interna. Se trata de deconstruir la estructura teórica de su discurso y establecer sus bondades y limitaciones como instrumento en la interpretación de la realidad.

Antecedentes

En años recientes han ocurrido algunas manifestaciones de homenaje a Antonio García, que podrían catalogarse como una expresión de reconocimiento de la memoria de un intelectual, que a través de sus escritos, buscó interpretar la realidad Latinoamericana. Así, en la Universidad Nacional, se creó una cátedra con su nombre; la Facultad de Ciencias Económicas, FCE, en distintos momentos ha honrado su persona con la creación de distinciones como la Medalla Antonio García en reconocimiento del trabajo realizado por funcionarios o docentes de la FCE y la Beca Antonio García para estudiantes del Doctorado en Economía; también es posible observar a la entrada de la FCE una placa conmemorativa
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En otros espacios, como la Academia de Ciencias Económicas, fue colocado un óleo con su rostro en 1990. Igualmente, el Congreso de la República expidió la ley 136 de noviembre 28 de 1983, por la cual, se exalta su memoria y se decreto la publicación de las obras de García dentro de la colección de la Cámara de Representantes, disposición que no ha tenido curso.

Carlos Lleras Restrepo (1982) en una de sus notas editoriales de Nueva Frontera realzó el talante intelectual de García y su amistad personal. Lo calificó como "profesor, poeta, riguroso investigador científico y soñador impenitente, ... que deja una honda huella en la historia de la intelectualidad colombiana, de nuestra vida universitaria y tangencialmente de la vida política. Una huella también muy honda en quienes fuimos al par sus amigos y los admiradores de su tarea como maestro y escritor".

En otra revista de circulación nacional, dirigida por Cesar Gaviria, Jaime Mejía Duque reseña el carácter marxista de la reflexión científica de García y lo coloca al lado de Nieto Arteta y Lievano Aguirre como formador de la conciencia histórica moderna entre la nueva intelectualidad colombiana.

De todas las exaltaciones y comentarios realizados a García, los que se acercan más y con mayor rigor a su obra son la de sus alumnos del extinto Instituto de Ciencias Económicas, Luis Emiro Valencia (1955, 1995) y José Consuegra Higgins (1981); Carlos Rugeles Castillo quién creo un Fondo Editorial Antonio García (1991,1995); Ricardo Mosquera Mesa (1982); otros se han aproximado a partes de su obra como Salomón Kalmanovitz (1985, 1984, 1993); Dardo Cuneo director de un centro de investigaciones en Argentina (1970) y Aguirre (1950) de la Universidad Central de Quito en Ecuador.

En un pequeño libro de 1955, Luis Emiro Valencia compila dos artículos acerca de Antonio García "El nuevo socialismo"(1955ª) y "Semblanza de Antonio García"(1955b). En el primero, Valencia, expone los lineamientos del llamado "Nuevo Socialismo" en algunos escritos de García y sus realizaciones prácticas. A ese socialismo definido como la última etapa de formación histórica del socialismo universal le anteceden otras etapas: la primera, el socialismo igualitario y romántico de 1850; la segunda, el socialismo que participa de las supersticiones colectivistas del siglo XIX; la tercera, la social - democracia europea; y, finalmente, el nuevo socialismo que se presenta como una síntesis dialéctica del conflicto capitalismo – comunismo.

A ese estado del nuevo socialismo llega García fruto del análisis y de la enseñanza de la sabiduría del instinto popular mucho "antes de que elManifiesto Comunista de Carlos Marx influyera en las imitativas mentalidades latinoamericanas; y, también más de un siglo antes de que el iluminismo de la Encíclica Rerum Novarum y el llamado Código Social de Malinas, plantearan tesis de reivindicación humana"(Valencia, 1955ª:8).

Para Valencia, los antecesores de García con orientaciones revolucionarias son: Simón Bolivar, Charles Mazáde, Manuel Murillo Toro, Manuel Maria Madiedo, Henry George, Rafael Uribe Uribe, Miguel Antonio Caro (quien se auto-proclamó socialista cristiano) y Jorge Eliecer Gaitán. Un contemporáneo más cercano fue Carlos Arango Vélez del partido liberal en la década de los cincuenta.

La conformación de partidos es descrita como otra de las realizaciones de García a pesar de las veces que dichos intentos se frustraron. Esos fracasos se debían a la explotación de un pasado romántico y al empleo del impermeable sectarismo por parte de las oligarquías y directivas partidistas, interesadas en mantener indefinidamente el viejo orden de privilegios. La primera experiencia fue la iniciada por Jorge Eliecer Gaitán al fundar la Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria, UNIR, luego la de Antonio García, que "con otros intelectuales de vanguardia, organizan la Liga de Acción Política, LAP, que alcanzó a tener una decisiva influencia ideológica en el país"(Valencia, 1955ª:14).

Valencia nos informa como García buscaba, "imprimir una nueva moral revolucionaria y crear nuevos caminos y no nuevos odios para salvar a Colombia de la anarquía extremista, del nihilismo político o del conformismo negativo. [El nuevo socialismo], es un socialismo nacionalista, democrático y popular, entendido como una tercera posición, es decir, como una superación dialéctica del conflicto capitalismo comunismo"(Valencia, 1955ª:15).

Ese nuevo socialismo es de avanzada, ahí es donde está el acierto político de García, sus ideas poseen una filiación internacional moderna, cuya demostración está según Valencia en las expresiones del nuevo socialismo en otras latitudes del mundo. Cita declaraciones del Presidente del gobierno Republicano Español en el exilio, Felix Gordon Ordas; una reunión de los Partidos Socialistas reunidos en Frankfort; el Congreso Internacional Socialista reunido en 1953 en Estocolmo (de este Congreso se mencionan su Presidente Morgan Phillips, Utun Win de la delegación asiática y Nehru de la delegación India); la Conferencia Asiático-Africana de Bandoeng de 1954; la actitud Yugoeslava de independencia frente a los bloques de poder; y, los movimientos de Bolivia y Egipto.

En el segundo ensayo, Valencia hace una semblanza de Antonio García en la que se describe su vida pública desde la infancia. Comienza afirmando que la obra económica de García tiene una aceptación continental. Nos cuenta a los lectores que García nació el 16 de abril de 1912 en Bogotá. De padre Aragonés y su madre boyacense de la Laguna de Tota, descendiente de Pablo Nossa, comunero de Sogamoso en 1781, y sobrino del Presbítero Emiliano Herrera, víctima de las feroces luchas políticas en Boyacá, asesinado en El Espino a principios de siglo. "Estudio humanidades en el Colegio de los Dominicanos de Chiquinquirá, en el colegio el Rosario y en el Universitario de Botero. Empezó su carrera de derecho en la antigua Facultad de Santa Clara, en la época en que Abadía Méndez dictaba las cátedras de Economía y Constitucional, y continuo estudios hasta graduarse en Popayán, gracias a la beligerante amistad que lo unía a Cesar Uribe Piedrahita"(Valencia, 1955b:32).

Sus primeras luchas las libro en contacto con el problema social de los pueblos indígenas, en 1932, organiza las ligas indígenas en el Cauca y se inicia en el adoctrinamiento de los Guambianos y Paeces, utilizando el teatro experimental como método de enseñar a los indígenas la comprensión de sus propios problemas. Este período coincide con una producción poética elogiada por Rafael Maya, Alberto Lleras, Barrera Parra, Luis Alberto Sánchez. Según Valencia, García abandona esta actividad por no considerarla apropiada para la lucha social y se apoya en una cita de García: "no puede pelearse sin conocimiento directo de los problemas y de los hombres, de los medios y de los fines de transformación de una sociedad".

Publica sus artículos sobre indígenismo (ver anexo) y funda el instituto indigenista colombiano. Viaja a México, Honduras y Bolivia, en este último hace contactos con pueblos Quechuas y Aymaras.

Terminada su fase indigenista y literaria, "emprende la gran tarea a través de la divulgación científica"(Valencia, 1955b:32), durante 17 años en distintas universidades del país y de Latinoamerica y funda dos centros académicos para la enseñanza de la economía (el Instituto de Ciencias Económicas, ICE, en la Universidad Nacional adscrito a la Facultade de Derecho y Ciencias Políticas y la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano).

En el plano de la enseñanza, destaca Valencia, el período en el cual, dictó su clase de economía de Guerra en la Escuela Superior de Guerra del Ejército Colombiano. En este lugar se familiarizó con el conocimiento militar. Nuestro autor deduce que, "quizá estas lecciones han sido utilizadas en la organización de Estados Mayores que ha dado al Movimiento Socialista Colombiano. ...la economía de Guerra, que es una economía planificada, tiene grandes paralelos con la Economía Planificada Socialista, ...la diferencia fundamental está en sus fines, ya que los medios son similares. La una persigue la victoria bélica y lleva enredada la destrucción y la otra se orienta hacia la prosperidad y desarrollo económicos en la paz"(Valencia, 1955b:37).

Valencia refuta a los detractores de García, que dicen que es sólo un teórico, y les recuerda que sus obras han sido el producto de la observación directa de los problemas del país acompañada de una sólida base teórica, sin la cual tampoco es posible conocer la realidad, y remata con una frase de García: "¿Sabe usted cómo aprendí economía cafetera? Recorriendo en mula, durante dos años, todo el Departamento de Caldas desde la Dorada hasta los límites con el Chocó, bajando por la hoya boscosa del río San Juan" (Valencia, 1955b:39).

La otra tarea emprendida por García fue la construcción de un partido socialista del pueblo, con este fin, dirigió diversas publicaciones: Revista de la Universidad del Cauca, la Revista Masas, Cuadernos de orientación económica de la Universidad Nacional y El Popular (fundado en compañía de Luis Emiro Valencia, Narsés Salazar Cuartas, Rubén Dario Utría, José M. Romero, Armando y Eduardo Suescún). El propósito – según Valencia- es organizar en Colombia un partido socialista que sea una autentica tercera posición.

Finalmente, hace un recuento de sus cargos administrativos y del puesto que Gaitan le invitó a ocupar en el Concejo de Bogotá y la manera como él se presentó, como socialista y la impresión que esto causó entre los demás miembros del Consejo.

Hacia 1990 en el homenaje de la Academia de Ciencias Económicas, Carlos Rugeles Castillo hace una presentación general del conjunto de la obra de Antonio García, que presentó bajo el título de "Antonio García: Sus aportes a la ciencia social crítica" y que un año más tarde publicó en un folleto.

La reseña comienza sosteniendo que Antonio García inició su labor intelectual en medio de "una sociedad petrificada, provincial y escolástica, como la Colombia de los años 20 y 30 … como la mayor parte de los intelectuales latinoamericanos, tuvo que partir en su aventura intelectual casi de cero; valga decir, de la … fraseología escolástica y de las pequeñas audacias del positivismo Comteano, habida consideración de que la república señorial y autocrática de los años treinta no conocía la ciencia social crítica y la universidad profesaba oficialmente el tomismo"(Rugeles, 1991:3)".

En su juventud participa en las luchas del campesinado contra el terraje, el despojo, la hegemonía latifundista; de ello, le quedo la necesidad de comprender el problema agrario y como su resolución constituía uno de los presupuestos básicos para el desarrollo social latinoamericano. La reforma agraria, implica para García un cambio estructural que lleve a un proceso de transformación en la apropiación y distribución de la tierra, en la gestión económica, en las relaciones sociales y las relaciones de poder. Es preciso que en este campo –dice la reseña- formularse cuatro preguntas fundamentales: ¿qué se reforma?¿Para qué se reforma? y, ¿quién debe pagar la reforma agraria?.

Uno de los aportes más importantes de Antonio García es el de haber contribuido a la formación de una ciencia social crítica para Latinoamérica y los países atrasados del tercer mundo. La expresión inicial de esta teoría es Bases de la Economía Contemporánea, que en un primer momento, buscó dar una visión de perspectiva desde el punto de vista de los países atrasados y dependientes del capitalismo mundial como economía, como organización política y como cultura y en el cual, se ofrecen una conjunto de elementos defensivos del sistema de economías de los países débiles.

En un tono de familiaridad, Rugeles recuerda las dificultades que pasó Antonio García para fundar el instituto de economía, ICE, así como la proyección pedagógica que tenía al suministrar la más amplia información del conocimiento universal, para formar a quienes compartían el aprendizaje en la tarea de redescubrir los grandes valores de la nacionalidad. "Lo que deseaba era promover una ciencia crítica con respecto a la sociedad colombiana y latinoamericana…"(Rugeles, 1991:6).

Rugeles resalta además la concepción revolucionaria que García le daba a la economía, debido a que en el análisis de la realidad colombiana, no obstante señalar el camino de la previsión científica, no podían aceptar como orden lo que tenía un suelo movedizo de pobreza y malversación. Como tampoco aceptar el florecimiento de una oligarquía alimentada por una constelación de privilegios, en el que, la economía se ha convertido en el mecanismo de su origen y permanencia.

Otro de los perfiles característicos en García es la promulgación de un "socialismo humanista que se niega a aceptar las supersticiones colectivistas; socialismo humanista que no acepta el orden burgués del derecho o el orden proletario de derecho, sino un orden universal de derecho sin deformaciones de clase; socialismo humanista que predica la necesidad de transformar la nación en una comunidad de pérdidas y ganancias; socialismo humanista que no acepta una moral proletaria o una moral burguesa simplemente una ética humana"(Rugeles, 1991:11).

En este punto, Rugeles recuerda a sus lectores que García se anticipó a las formulaciones sobre la Perestroika y la política de Glasnot. Para lo cual, aporta la opinión de un antiguo militante del Partido Comunista: "Nicolás Buenaventura, honesto y combativo militante reformador del partido comunista, reconoció y rectifico públicamente su posición crítica frente al socialismo humanista, afirmando que hubo un gran equivoco en haber calificado a García como revisionista cuando en verdad era uno de los pocos científicos sociales con un pensamiento marxista crítico y dialéctico, que por lo mismo no había sido un anti-soviético sino que sus planteamientos fueron premonitorios de las necesarias rectificaciones históricas contenidas en el nuevo pensamiento económico social soviético, cuya crisis latente ha hecho explosión política"(Rugeles, 1991:11).

Reafirma la contribución de García a una democracia popular como la única alternativa viable de las naciones y clases explotadas del tercer mundo. Una democracia orgánica e integral que contribuye así mismo a un nuevo concepto de democracia económica, a través de la integración de varios elementos: la socialización de la dirección económica o control social de los recursos básicos del desarrollo, la planificación global y sectorial y la participación de los trabajadores en todos los niveles de gestión económica.

Además de los aspectos mencionados Rugeles destaca como aportes de García, sus nociones sobre el imperialismo, la cooperación, la planificación municipal y las reformas constitucionales. A través del imperialismo, se cuestionan todas las nociones sobe el anti-imperilismo de las grandes potencias y se elabora la teoría anti-imperialista, como afirmación nacional y popular de la soberanía de los países ubicados en los hemisferios de América Latina, Asia y África.

El imperialismo no empieza con la historia capitalista sino que remata en ella. La cooperación es entendida como filosofía social y como factor fundamental de una estrategia de desarrollo de los pueblos atrasados del mundo.

La planificación municipal, está inspirad en una filosofía de socialización elemental de los servicios y de ampliación de la democracia política, reordenando el Estado a partir del Municipio y la organización de corporaciones regionales. Según Rugeles el libro escrito sobre la materia por García, es una pieza fundamental para entender el actual modelo político de descentralización.

Finalmente, Rugeles manifiesta que con motivo de la Reforma Constitucional de 1991 que estaba próxima a realizarse y buscando contribuir al debate, se reunió en un libro la visión crítica de Antonio García sobre las diversas constituciones en la que se proyectan las dos grandes líneas ideológicas que vienen del siglo pasado al presente. Esas dos líneas son: la acción revolucionaria de las fuerzas populares en su lucha por el poder y la acción contra- revolucionaria de las fuerzas hegemónicas por conservar el poder y defender el establecimiento.

Al final termina su presentación Rugeles diciendo que apenas se ha hecho una reseña de algunas de sus principales contribuciones a la Ciencia Social Crítica y a las luchas populares; además que el propósito no es el de repetir el pensamiento de García sino el de continuar su obra y si es posible superarla.

Los artículos de José Consuegra Higgins (1981); Ricardo Mosquera Mesa (1982) y, Carlos Rugeles Castillo y Luis Emiro Valencia (1995), tienen en común que hacen una reseña de las obras destacando su carácter latinoamericano y la permanente producción de García. De ellas se destaca, el recorrido que hace Consuegra (1981), por el período de los años sesenta y setenta de Antonio García, el cual, clasifica en cinco grandes temáticas: el primero, que incluye los trabajos como consultor en varios países de América latina, en el que elabora sus trabajos sobre estructura social y los problemas del Estado en cuanto expresiones del subdesarrollo.

Revisten especial importancia "La estructura del atraso en América Latina. Hacia una teoría latinoamericana del desarrollo económico" y "La crisis del modelo liberal de crecimiento económico. Análisis de la experiencia Colombiana". En los cuales utiliza las categorías de dependencia y dominación social y busca elaborar una teoría del desarrollo a partir de los obstáculos estructurales de la sociedad latinoamericana. Conceptos con los cales establece una diferenciación entre crecimiento económico y desarrollo global de las sociedades. Desafortunadamente, Consuegra no desarrolla el mecanismo por el cual ocurre esa diferenciación.

La segunda temática, hace referencia al ciclo de obras dedicadas al análisis de la reforma agraria en América Latina. Expone la teoría del latifundio y diseña la reforma agraria por áreas, tan estrechamente relacionada con las experiencias reformistas en Perú, Cuba y Chile. Así mismo, introduce y explica el método de la planificación del desarrollo social por áreas.

Una tercera temática fue la relacionada con las formas de agricultura asociativa emergentes de los procesos latinoamericanos de reforma agraria. Se ocupó de las características del cooperativismo latinoamericano y hace una exploración sobre los tipos de cooperativismo y agricultura asociativa que se desarrollan en los países capitalistas, los países socialistas y los países capitalistas subdesarrollados.

El cuarto tema tiene que ver con la naturaleza y papel de la comunicación social en el marco de las condiciones de funcionamiento del capitalismo periférico. Aquí profundiza en el examen crítico acerca de la naturaleza y el papel que desempeñan los más modernos y universales medios de comunicación social como la radio, la televisión, la cinematografía, en cuanto han servido para instrumentar procesos de internalización de las corporaciones trasnacionales en los mercados internos, en el aparato productivo y en la cultura y el sistema de valores de América Latina (Consuegra, 1981:30).

La última línea de trabajo, que Consuegra deriva en García es "la revisión crítica de la historia colombiana, partiendo del papel que desempeñan los procesos de reforma, revolución y contrarrevolución, los conflictos sociales y políticos y los cambios en los modos de inserción de la economía colombiana en la estructura del mercado mundial y de las relaciones mundiales de poder" (Consuegra, 1981:30).

Otras reflexiones sobre la obra de García, se han centrado en aspectos específicos y en particular a su obra, Bases de Economía Contemporánea (1948), comentada por Kalmanovitz (1985, 1984, 1993) y Aguirre (1950) además de los autores mencionados atrás.

Con motivo de la cuarta edición de Bases de economía contemporánea realizada por José Consuegra, El Boletín Cultural y Bibliográfico del Banco de la República publicó una reseña de Salomón Kalmanovitz, que comienza diciendo: "Antonio garcía fue el fundador de la economía política en el país. Lo afirmo así en dos sentidos: por su sistemática obra en cuestiones de teoría económica y del Estado, estudios regionales, de política, historia y, en especial, sobre la cuestión agraria y, por ser, el pionero de su enseñanza en el sistema colombiano de educación pública superior"(Kalmanovitz, 1985). Explicita como su veta teórica principal, la filosofía nacionalista alemana (Lizt, Schmoller, Wageman y Wagner), que sustentó durante el siglo XIX el desarrollo autárquico y tardío de Alemania.

El comentarista encuentra además que las obras que más inspiran a García son, además de las anteriores, las de Marx y las de Keynes. Con ellas buscó elaborar una teoría que sustentará la industrialización forzada del país, una economía de defensa frente a las potencias imperialistas. Pero ahí surge una debilidad, la de apoyarse en teorías nacionalistas europeas más que en las fuentes universales del pensamiento económico.

Cuatro partes compondrían el conjunto de Bases de economía contemporánea: 1. La concepción orgánica, que se alcanza cuando el desarrollo capitalista homogeniza el desarrollo regional, culturiza la mayor parte de su población y establece relaciones armónicas entre la política y la economía; 2. El estudio de los sistemas económicos, en términos de su producción, distribución y consumo sociales buscando analizar el abigarramiento de formas de producción que todavía presenta el país en los años cuarenta; 3. El tema del colonialismo y el imperialismo que recorre la obra de García, con esta temática, Kalmanovitz lo califica como uno de los más originales gestores de la teoría de la dependencia latinoamericana, quizás con un basamento teórico menos refinado que el que desplegarían Gonder Frank, Dos Santos y Arrubla en los años 60; 4. El desarrollo de corporaciones, gremios patronales y monopolios en los países desarrollados es estudiado por García y trata de imponer para las débiles economías latinoamericanas una economía de guerra para transformarlas en verdaderas naciones en el contexto internacional.

Esos cuatro elementos estaban ordenados por una concepción política de carácter nacionalista, cercano al populismo latinoamericano, a los proyectos de perón en la Argentina, Alvarado en el Perú y Rojas en Colombia, debido a que este populismo en su vertiente militar buscaba la construcción de una industria pesada.

En 1950, con la primera edición de Bases de economía contemporánea un comentarista ecuatoriano de la Universidad Central de Quito, Manuel Agustín Aguirre (1950), se expresaba acerca del libro, como una teoría de los países débiles, que debían desarrollar una estrategia de cartelización y de desarrollo de una política propia e independiente. Este comentarista creía que la cartelización, dada su constitución y las condiciones capitalistas en que nace y desarrolla, difícilmente puede transformarse en lo que García quiere que sea. Para este autor la debilidad está en plantear unos planes de economía dirigida capitalista (dirección de la economía por el Estado con los medios de producción en manos de los particulares) y no, una planificación de tipo socialista (con los medios de producción en manos de la sociedad).

Justificación

Antonio García Nossa, se podría catalogar como uno de los más importantes pensadores Colombianos del siglo XX. Su obra compuesta por aproximadamente 35 libros (algunos de los cuales con varias reediciones), 31 artículos en revistas y 12 ensayos en publicaciones diversas, ha sido editada en Colombia, México, Chile, Argentina, Perú, Ecuador, Bolivia. En ellas se evidencia una línea de pensamiento en la cual existe una preocupación por la construcción de un pensamiento autónomo explicativo de la realidad Latinoamericana.

Esa producción intelectual podría clasificarse en siete grandes temáticas: El indigenismo; la democracia; los problemas de la dependencia y el atraso de la región latinoamericana; la revolución en el tercer mundo; el desarrollo agrario; el cooperativismo; y, la economía política.

Antonio García Nossa fue también uno de los miembros más connotados de la Universidad Nacional, en su labor de profesor, fundador del Instituto de Ciencias Económicas, hoy Facultad de Ciencias Económicas, y vicerrector académico; igualmente fue fundador y decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano; fundador y director del Instituto Nacional Indigenista; director del Instituto Nacional de Estadística; miembro titular de la Junta de Defensa Económica Nacional y del Consejo Nacional de Economía; Consejero Económico del Ministerio de Economía y de la Contraloría General de la República; Consultor en Reforma Agraria de los gobiernos de Bolivia, México, Ecuador, Chile, Perú y Santo Domingo; profesor de la Escuela Nacional de Antropología de México; profesor invitado de las Universidades Nacionales de México, Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador, Venezuela y Perú.

En Colombia, como profesor en los años (1937-1951), (1968-1973), (1974-1976), se desempeño primero en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, luego en el Instituto de Ciencias Económicas y en la Facultad de Ciencias Económicas. Estuvo a cargo de las cátedras: Instituciones Económicas, Economía Política, Economía Colombiana, Comercio Internacional, Desarrollo Económico de América Latina, Economía Agraria, entre otras. De esta misma Universidad fue expulsado en dos ocasiones (1950, 1973) por profesar una ideología diferente a la del gobierno de turno.

Es con Antonio García Nossa que se inician los estudios de Economía Política en el país. Uno de sus legados más importantes y de mayor trascendencia fue la fundación del Instituto de Ciencias Económicas. Es a través de esta institución que tuvieron eco sus ideas en Colombia y sus estudiantes se han encargado de difundirlas en el tiempo (Jorge Child, Raúl Alameda, Carlos Rugeles, José Consuegra, Luis Emiro Valencia).

Es en el campo de la Economía Política, en que, García publica una de sus obras más sistemáticas: Bases de Economía Contemporánea y cuyas ideas circularon en los cursos del Instituto de Ciencias Económicas por él fundado.

Adelantar un estudio de su obra permite adentrarnos en el conocimiento de las ideas que buscaron forjar un pensamiento autónomo para América Latina, en los planteamientos de un personaje que hace parte de "la generación que surgió a la vida nacional en los años treinta y se afirmó en la década siguiente. …los políticos liberales Carlos Lleras Restrepo y Alfonso López Michelsen, los historiadores y analistas sociales Luis Ospina Vásquez, Guillermo Hernández Rodríguez, Luis Eduardo Nieto Arteta, (Alfonso Palacio Rudas, Abdón Espinosa Valderrama), … los escritores Germán Arciniegas, Eduardo Caballero Calderón, Aurelio Arturo y Jorge Zalamea. Todos ellos nacieron durante los primeros quince años del presente siglo y su formación estuvo a cargo de la fogosa generación del Centenario, el grupo que alcanzó un marcado estatus directivo en la política, la cultura y los negocios en los últimos años de la hegemonía conservadora"(Cataño, 1999:133).

Contexto teórico

Antonio García ha sido ubicado dentro del conjunto de figuras carismáticas del país por Tejeiro y Mayor (1993), en el ámbito de la profesionalización de la economía en el país. Para los autores la teoría intermedia del carisma desarrollada por Merton, permite comprender mejor los fenómenos irracionales que corren paralelos con la profesionalización en Colombia de un oficio que se supone es el summun de la racionalidad y permite ponderar la influencia de las personalidades en el desarrollo de la disciplina.

Sostienen que en economía la autoridad ha sido muy fuerte. En Colombia fue Alejandro López uno de los primeros en agrupar y difundir entre sus seguidores el paradigma marginalista. Antonio García en la Universidad Nacional hizo sus primeras investigaciones económicas, Carlos Lleras Restrepo impulso los modelos cepalinos con un fuerte acento pragmático. Nieto Arteta, introduce el paradigma marxista, que tuvo una importante influencia en los estudios de historia económica del país y posteriormente se destaca la obra de Mario Arrubla (1962).

El carisma y la autoridad, son criterios que confieren condiciones especiales a personas que se destacan en una actividad, las cuales son posibles cuando hay una infraestructura adecuada y un ambiente académico favorable. Ese ambiente lo encontró García en el exterior y en un espacio temporal muy específico en Colombia.

Para estos autores Antonio García junto con Hernán Echevarria y Lauchlin Currie fue posible la presencia de distintas corrientes teóricas en economía en el país debido a su carácter carismático y a que estas personalidades son proto-economistas formados en otras disciplinas.

En el ámbito de la historia intelectual en el país tres trabajos abordan, desde perspectivas un tanto diferentes, la vida y obra, de personas que se han destacado por sus ideas y su aporte a los debates nacionales de carácter político, económico y social: Gonzalo Cataño (1999), Alberto mayor (2001), Malcolm Deas (1996).

El primero de ellos compila un conjunto de ensayos de diversas personalidades que se interesaron por la historia y la sociología, en los cuales abordan los siguientes aspectos: los ambientes, es decir, los contextos sociales e intelectuales que rodean la actividad de un pensador; los contextos institucionales y los círculos sociales dentro de los cuales se desarrollan las ideas, ellos constituyen las mediaciones entre las demandas de la sociedad y las experiencias cotidianas de los intelectuales; los aspectos internos de la obra de un escritor, allí la mirada se centra en la reconstrucción de los textos en el significado de los conceptos, en su encadenamiento lógico y en sus limitaciones o eventuales contradicciones; y, la exploración y organización por primera vez la dirección y alcance de la obra de un escritor (Diego Mendoza, Nicolás Pinzón, Rafael Carrillo).

En el segundo caso, Alberto Mayor (2001) hace una biografía intelectual de Alejandro López, presentándolo como una "herencia olvidada, tratando de descifrar una de las más intensas personalidades de la escena política e intelectual colombiana de la primera mitad del siglo XX, sobre la base de la vinculación estrecha de la vida y obra con las circunstancias que el personaje enfrentó"(Mayor, 2001:15), como la figura del intelectual moderno que enfrentó cara a cara los poderes de su época.

Busca "rescatar, no tanto al personaje, cuyos rasgos biográficos incompletos caen a veces en la biografía tradicional colombiana –comprometida o plena de discreción y autocensura-, sino la fuerza del método (subrayado mío) que le permitió llegar a una visión unitaria del país y de sus problemas. Es decir el camino por el que López llegó a pensar el país y buscar su modernización, no ya dentro de los viejos moldes decimonónicos a imitación de los viejos países europeos avanzados, sino dentro de un modelo que unificara economía, política y estructura social sobre la base de una cultura nacional propia"(Mayor, 2001:16).

Finalmente, el historiador inglés Malcolm Deas, en Vida y opiniones de Mr William Wills, nos invita a descubrir en la existencia individual de Mr Wills las contradicciones de la época en que vivió (siglo XIX), resaltar su vida y sus polémicas. Busca mostrar, de un lado, que los debates económicos de su personaje son más que económicos, en ellos existe la necesidad de resaltar y favorecer los elementos dinámicos; y de otro lado, que cualquier teoría económica está ligada a visiones no económicas de la sociedad, de la naturaleza humana, del destino de la nación, entre otros.

Con estos elementos de referencia, el énfasis principal, en el estudio de la obra de García, estará puesto en los aspectos internos de la obra, en la reconstrucción de los textos, en el significado de los conceptos utilizados, el orden lógico de los mismos, en la fuerza del método.

Alrededor de esos aspectos, se buscará establecer, los elementos políticos, sociales y culturales así como la tradición de pensamiento que nutre la obra de Antonio García. Es preciso indagar por la filiación de sus ideas (el marxismo, la escuela histórica alemana, la economía política en sus distintas vertientes) y la manera como todas ellas fueron siendo adaptadas a un discurso de carácter latinoamericanista.

Así mismo, se tendrá como referencia el contexto institucional, político y económico en el que se desarrollo la obra de García, de modo que permita establecer el sentido de los públicos a los cuales intentó dirigirse el autor.

Objetivos

Establecer el aporte de la obra de Antonio García Nossa a la conformación del estudio de las ciencias económicas en Colombia.

Determinar cuál es el método que orienta las interpretaciones de Antonio García sobre la realidad latinoamericana a través de su obra.

Metodología

Se acudirá a las metodologías del análisis del discurso y de las trayectorias intelectuales desarrolladas ambas por Latour (1979). Se buscará organizar la producción de Antonio García en núcleos temáticos. Examinar su trayectoria académica, a través de sus publicaciones, sus posiciones académicas y administrativas y de consultor internacional; así como los mecanismos de su credibilidad.

Bibliografía

Aguirre, Manuel Agustín (1950) "Reseña de Bases de Economía Contemporánea", en Universidad Nacional de Colombia. Revista Trimestral de Cultura Moderna. Número 16, 1950. El autor era profesor de economía de la Universidad Central de Quito.

Cataño, Gonzalo (1999). Historia, sociología y política. Universidad Pedagógica Nacional. Plaza y Janés. Editores Colombia S.A. Bogotá, D.C., 1999. 282 págs.

Consuegra Higgins, José (1981). "Prologo a Bases de la Economía Contemporánea. Elementos para una economía de la defensa". En:Desarrollo Indoamericano. Barranquilla. No. 68, Año XVI, Mayo-Junio de 1981. Posteriormente apareció el libro con el prólogo publicado por Plaza y Janes / Sociales. Colección Antología del Pensamiento Económico y Social de América Latina. Volumen 4. Director de la colección: José Consuegra Higgins. Primera edición en esta colección, 1984.

Cuneo, Dardo (1970). "Prologo". Atraso y dependencia en América Latina: Hacia una teoría latinoamericana del desarrollo. Librería "El Anteo", Buenos Aires. 1972. Colección de estudios humanísticos., Sección Sociedad y Cultura.

Cuevas, Homero (1982) "La Teoría Económica en Colombia" En: Encuentros nacionales de investigadores universitarios en ciencias económicas. Serie memorias de eventos científicos colombianos. ICFES. 1985. Esta es una ponencia parte del II encuentro de investigadores económicos realizado entre el 26 y 28 de mayo de 1982 en la universidad del Valle.

Deas, Malcolm (1996). Vida y opiniones de Mr. William Wills. Banco de la República. Santafé de Bogotá, D.C. 1996. 316 págs.

Kalmanovitz, Salomón (1985). "Economía en cuatro puntos. Reseña de la reedición del libro Bases de economía contemporánea de Antonio García" En: Boletín cultural y bibliográfico. Banco de la República. Bogotá., Volumen XXII, No.4, 1985.

Kalmanovitz, Salomón (1993). "Notas para una historia de las teorías económicas en Colombia" En: Historia Social de la Ciencia. Ciencias Sociales. Colciencias, Tercer mundo. Marzo de 1993, Tomo IX.

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Mayor, Alberto (2001). Técnica y utopía. Biografía intelectual y política de Alejandro López, 19876-1940. Fondo editorial Universidad EAFIT. Cielos de Arena. Medellín, 2001. 622 págs.

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