12/08/2012


Estamos en un momento en el que los más diversos sectores han empezado a hablar de Paz. Quisiéramos que estos esfuerzos fructificaran en la construcción de paz para una vida digna, en beneficio de las comunidades indígenas, campesinas, negras, pobladores barriales, de los desempleados, de los y las jóvenes sin oportunidades ni de estudio ni trabajo.

Las organizaciones y procesos que conformamos el Congreso de los Pueblos, por convicción  y principio político,  hemos venido planteado desde nuestros orígenes, la necesidad de construir de manera conjunta una propuesta de paz, desde y para el pueblo colombiano. En el marco del debate de la Paz, como  Congreso de los Pueblos, queremos de manera clara y precisa señalar:

  1. Que entendemos la construcción de la Paz como un proceso con participación desde las bases, no como una acción coyuntural.
  2. Cualquier propuesta de Paz debe ser construida respetando las dinámicas locales, regionales; respetando las historias, las particularidades y especificidades de las comunidades;
  3. Para el congreso de los Pueblos, la paz no se reduce al silenciamiento de los fusiles ni al desarme de los grupos insurgentes. La negociación con las insurgencias es un paso muy importante, pero la paz no se agota en este punto.
  4. Asumir la construcción de la Paz para Colombia, implica un diálogo a varias voces donde estén: El movimiento social, las insurgencias, el Estado y los poderes económicos; los partidos políticos, los procesos eclesiales y que cuente con el acompañamiento y los buenos oficios de las iglesias y la comunidad internacional, entre otros.
  5.  Trabajar por la Paz implica que se asuman estrategias para superar problemas sustanciales de las comunidades en términos de lo social, lo político, lo económico y lo jurídico, para la construcción de vida digna.
  6. La construcción de la paz, requiere que se asuman las propuestas que históricamente han venido planteando las comunidades en innumerables pliegos, en múltiples acuerdos incumplidos.

Saludamos, una vez más, todas las propuestas que buscan aportar a la construcción de la paz para Colombia, pero creemos que ésta solo podrá alcanzarse en espacios en los que la participación de las comunidades sea efectiva, vinculante y cuente con todas las garantías. Hablamos de espacios propios, frutos de los caminos andados como procesos sociales,  en los que se expresen sin restricciones nuestras voces y nuestros sueños, que se sustenten en nuestros propios mecanismos de participación. Por ello, si bien valoramos la iniciativa, consideramos que escenarios como las Mesas convocadas por el Congreso de la República no representan la trayectoria de los procesos sociales y populares en las apuestas de construcción de paz, ni deben ser los espacios últimos donde se de cuenta plenamente de las propuestas que venimos estructurando. 
 Continuaremos construyendo un gran movimiento social para la paz desde la articulación y convergencia política y social. Por ello  le hemos apostado plenamente a la construcción de la Ruta Social Común para la Paz, un espacio abierto y en permanente crecimiento, para juntar los pasos, las voces y los acumulados del movimiento social y popular para la paz.
 Proponemos al pueblo colombiano, a las diversas iniciativas y organizaciones que trabajemos en la Construcción de un Congreso para la Paz, como propuesta Integral, para superar por la vía política y de los argumentos, los problemas esenciales de las comunidades; una solución que abra ventanas de vida, puertas de futuro y caminos de dignidad para nuestro pueblo.

Un Congreso para la paz hecho con y desde la gente, sus luchas y sus dinámicas organizativas, hecho en la movilización contundente que ha sacudido la realidad nacional para oponerse a un modelo de muerte. Un Congreso abierto a la participación de todos y todas quienes consideran que la paz se construye con justicia social y vida digna para los pueblos.

Sigamos generando diversas iniciativas y experiencias de paz, construyendo comunidad, hechos y expresiones de vida digna, que sintetiza la propuesta que le hacemos al pueblo colombiano. Experiencias diversas que tienen rasgos indígenas, afros, campesinos, de pobladores urbanos; tienen trazos y huellas de hombres, mujeres, jóvenes y trabajadores, enamorados sus territorios, de este país que pintamos con color de múltiples pensamientos, con rostros diversos y emancipadores.  De ahí nace la decisión y la autoridad para pensar y proponer que el movimiento social y popular  está resuelto a convertirse en parte activa y permanente de la construcción de paz y de la solución política del conflicto social y armado que vive el país.

Los y las convocamos a avanzar conjuntamente para sintonizar las distintas iniciativas sociales, construir hermanamiento a través de la acción y el pensamiento, elaborar propósitos comunes  y, ante todo, abonar colectivamente la posibilidad de un país digno y justo. Caminemos, conversemos, recojamos, articulemos, motivemos, propongamos por los territorios de nuestro país y encontrémonos en la preparación del  Congreso para la Paz.
 Congreso de los pueblos, 21 de noviembre de 2012

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