3/18/2013

Written by ancelmo. Posted in Bolivia
EXTRAVIADA. Aman el Tipnis, pero jamás irían a los yungas sin repelente. Se quejan del consumismo de la sociedad, pero cada fin de semana vacían los supermercados. Quieren un auto para cada integrante de la familia, pero odian que en las ciudades no se pueda estacionar. Aman la naturaleza pero odian que el sol queme, sus pieles pálidas y parecerse a los indios, por eso andan de arriba abajo con un paraguas, o un periódico para cubrirse el rostro.
Lo que más quieren en la vida es dejar de ser clase media para convertirse en clase alta. Declaran públicamente su amor por los pueblos indígenas, pero en privado les atribuyen toda clase de taras y vicios.
Como ningún otro sector de la sociedad, se han beneficiado de las medidas económicas del gobierno, pero jamás se lo reconocen.
Se han convertido en feroces guardianes del “status” y la inamovilidad social. Añoran los tiempos pasados en que el que nacía pobre e indio, moría todavía peor.
¿Pero quién es este sector, tan maltratado e incomprendido?
Son en general, un sector integrado por maestros, oenegeras, comerciantes, profesionales, docentes, estudiantes, funcionarios públicos; por lo que se hace difícil definir sus preferencias, pero en su odio feroz al presidente, confluyen y se desquitan “por tamaña desfachatez”
Es difícil saber lo que la clase media aspira como clase. Pero hay tres cosas que definitivamente la clase media no quiere ser: no quiere ser pobre, no quiere abandonar sus prejuicios y odios, pero sobre todo, no quiere parecer india o indio. Por eso gastan millones en adornos, vestuarios y tratamientos faciales; “podemos estar pobres pero que no se note” suelen decir mientras se serruchan la nariz y se ensanchan los labios.
Les importa un rábano las medidas que toma el gobierno para superar la mortandad infantil, pero se conmueven hasta las lágrimas por los perros de la calle, la supervivencia de las ballenas y los ositos panda.
Sin embargo, su odio al presidente es justificado. El Informe de Desarrollo Humano del PNUD, del año 2010, declara que más de un millón de bolivianos han dejado de ser pobres y han pasado a ser clase media. Aquella mala noticia les quita el sueño. Que los de bien abajo tengan la oportunidad de ser clase media y los puedan alcanzar, les remoza el odio y los prejuicios.
Viven su identidad boliviana como un castigo, como alguna broma de pésimo gusto, que un dios desmemoriado los ha “quenchachado”. A ellos que se merecían haber nacido en otro país.
Y para mal de sus muchos males, los indios a quienes tanto desprecian, están haciendo  mejor gestión que ellos en 180 años.
Pero quizá lo que más han cultivado los últimos años, haya sido su afición al lamento y la queja.
Ahí va la clase media, convencida de sus prejuicios y sus resentimientos, extraviada en una geografía que desprecian. Ellos nos quieren tanto, nosotros también.

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