3/14/2013


José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán.Foto: Archivo / EL TIEMPO

Es la propuesta de ganaderos para actualizar catastro en el campo, tema que debaten Gobierno y Farc.

Ahora que es un hecho el acuerdo entre el Gobierno y las Farc para actualizar el catastro en el campo, de tal manera que se supere el rezago en el valor de las tierras y que quienes las tienen paguen lo justo por ellas, Fedegán, gremio crítico del proceso de paz, propondrá oficialmente que el impuesto sea por el uso y no por el valor comercial.


Cuando EL TIEMPO reveló que parte de la transformación rural que se discute en los diálogos de La Habana sería la actualización catastral, el presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie, dijo que "ni el Gobierno ni las Farc sabían de desarrollo rural", porque un predial más alto perjudicaría a los pequeños y medianos campesinos, que en el caso de los ganaderos son el 82 por ciento.
Ahora, y sobre la base de que uno de los graves problemas en Colombia es el conflicto entre el uso y la vocación de la tierra -como lo ha dicho el Instituto Geográfico Agustín Codazzi-, propone que a una hectárea que tiene vocación agrícola y se le use para ganadería se le ponga un impuesto más alto. Lo mismo si se destina a agricultura y su vocación es para bosque.

Hoy, como también lo ha establecido el Agustín Codazzi, Colombia usa 39 millones de hectáreas en ganadería, cuando aptas para esta actividad solo son 20 millones. En contraposición, usa 3,4 millones en agricultura, cuando son aptas 20 millones.

Lafaurie cree que, con la propuesta de Fedegán, en 10 años se habrá superado en buena parte el conflicto entre uso y vocación de la tierra
 porque los dueños, para no pagar impuestos altos, se esforzarán en emplearla bien.

La propuesta del gremio es "coherente", según Tania Guzmán, coordinadora de Desarrollo Rural en la ONU. Añade, sin embargo, que los ganaderos siguen reduciendo el problema al uso y "desconocen el otro, el de la concentración". Dice el Agustín Codazzi que al menos el 40 por ciento de los predios rurales está en manos del 2 por ciento de los propietarios.

"Si no se toca el problema de la concentración, para que los grandes propietarios tributen más, sobre todo cuando hay tanta gente sin tierra, no se le apunta a la causa estructural del conflicto", agrega Guzmán.

Precisamente, el acceso es otro de los puntos en los que el Gobierno y las Farc han logrado acuerdos en La Habana.

La base de lo pactado es un banco de tierras, al que llegarán hectáreas incautadas a ilegales, entre ellos narcotraficantes y paramilitares, pero también predios que se expropiarán, con indemnizaciones, a quienes compraron de buena fe.
Las Farc insisten en participación campesina
Desde La Habana, las Farc reiteraron este martes su pedido de que las comunidades rurales participen en la actualización del catastro, porque se supone que serán las afectadas.

La guerrilla insistió, además, en que a estas comunidades se les permita tomar parte en las definiciones sobre la frontera agrícola y las Zonas de Reserva Campesina. Estas últimas son sitios del país que, por su vulnerabilidad a la violencia y al despojo de tierras, se declaran como tales. Nadie en esos lugares puede tener más de una o dos unidades agrícolas familiares, es decir, lo que necesita un hogar para vivir.

Las Farc buscan que 9, 5 millones de hectáreas tengan la categoría de Zonas de Reserva Campesina, pero el Gobierno ha reiterado que solo creará las que sean necesarias y que de ninguna manera con autonomía administrativa, porque no se trata de que sean "repúblicas independientes".
La Asociación de Zonas de Reserva se reunirá en San Vicente del Caguán el 23 y el 24 de marzo, para hacer sus propuestas a la mesa de paz.
MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO
margir@eltiempo.com
@margogir
Marcela  

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