4/03/2013


Foto aérea de las tierras ocupadas por Addax Bioenergy para sus plantaciones de caña de azúcar en Sierra Leona. (Foto: Le Temps)
Foto aérea de las tierras ocupadas por Addax Bioenergy para sus plantaciones de caña de azúcar en Sierra Leona. (Foto: Le Temps)

GRAIN | 14 March 2013 | Against the grain
Zainab Kamara es uno de los miles de agricultores de Sierra Leona de cuyas tierras se apoderó la empresa suiza Addax Bioenergy con el fin de establecer una plantación de 10.000 hectáreas de caña de azúcar para producir etanol y exportarlo a Europa
"Ahora me quedé sin tierra. El hambre está matando gente. Tenemos que comprar arroz para sobrevivir porque ya no podemos cultivarlo nosotros mismos”, dice ella.1
En el vecino Guinea, los campesinos aún no comprenden cómo su gobierno pudo haber concedido 700.000 hectáreas de sus tierras a una empresa italiana para que cultive jatrofa para producir agrodiesel.2
En otro continente, las comunidades guaraníes del Brasil están luchando por su supervivencia, enfrentadas con empresas que quieren apoderarse de sus tierras para producir etanol a base de caña de azúcar.3 Algo semejante ocurre en Indonesia, donde los Malind y otros pueblos indígenas de Papúa Occidental están luchando desesperadamente contra un megaproyecto que pretende convertir sus tierras en plantaciones de caña de azúcar y palma aceitera, y en Colombia, donde las comunidades afrocolombianas reciben presiones de grupos paramilitares para que abandonen sus tierras con el fin de establecer en ellas plantaciones de palma aceitera.4
Se estima que la demanda mundial de agrocombustibles ascenderá a 172.000 millones de litros en 2020, cuando en 2008 llegaba a 81.000 millones de litros.5 Con los niveles de producción actuales, esto significa que 40 millones de hectáreas más tendrían que cambiar de uso para sembrar en ellas cultivos para agrocombustibles.6 En otras palabras, se necesitarían 1.096 acaparamientos de tierras del tamaño del proyecto de Addax Bioenergyen Sierra Leona.7
(La Tabla 1 incluye una lista de los 293 casos de acaparamiento de tierras reportados en todo el mundo entre 2002 y 2012 – que abarcan más de 17 millones de hectáreas – y en los cuales la intención declarada de los inversionistas es la producción de agrocombustibles).
Europa es el agente principal de los acaparamientos de tierras para la producción de agrocombustibles porque importa gran parte de las materias prima que utiliza. Además, se estima que el crecimiento más importante de la demanda en la próxima década se registrará en Europa.
El mandato UE-27, la nueva propuesta de la Comisión Europea, establece una meta de consumo de agrocombustibles para el 2020 de más de 40 Mtep (millones de toneladas equivalentes de petróleo). Las materias primas para producirlos las está consiguiendo desplazando masivamente a poblaciones del Sur global y acaparando sus tierras para tal fin.
Las empresas y gobiernos europeos han intentado contrarrestar las críticas proponiendo a tal efecto diversos parámetros de 'agrocombustibles sustentables'. Recientemente, en octubre de 2012, la Comisión Europea (CE) publicó una propuesta para limitar el volumen de cultivos alimentarios que se utiliza para cumplir con la meta de energías renovables de la CE para el transporte. Según la nueva propuesta que deberá aplicar cada Estado miembro, sólo la mitad de la meta total del 10% de agrocombustibles puede derivarse de cultivos alimentarios, el resto debe producirse de fuentes no alimentarias.
Pero las campañas, negociaciones y críticas han hecho poco para contener el consumo creciente de agrocombustibles en ese continente. La UE sólo ha dispuesto gestos simbólicos para darle una fachada 'verde' al brutal acaparamiento de tierras que se ha desatado a nivel mundial como consecuencia de sus políticas.
Europa sigue acaparando tierras para producir agrocombustibles
En el mundo de los agrocombustibles hay tres mercados que importan: Estados Unidos, la UE y Brasil. Juntos representan el 80% del consumo mundial de agrocombustibles, y no hay nada que indique que esto vaya a cambiar en el futuro previsible.8 (ver Recuadro 1).
De los tres, la UE es el único que depende en gran medida de las importaciones de materias primas (cultivos llevados a Europa para su transformación en agrocombustibles) y de alimentos para reemplazar las semillas oleaginosas europeas que ahora se destinan a la producción de agrocombustibles. En 2008, la UE importó aproximadamente el 41% de las materias primas que necesita para producir agrocombustibles.9
La propuesta más reciente de la CE requiere que los agrocombustibles derivados de cultivos alimentarios representen el 5% de su consumo de combustibles para el transporte al 2020.10Dado el incremento general del consumo de combustibles para el transporte que se proyecta en Europa, ese 5% equivaldrá a 21 Mtep (millones de toneladas equivalentes de petróleo) de agrocombustibles, la mayor parte de lo cual será agrodiesel producido a base de cultivos de oleaginosas o aceite de palma.11 Los cultivos de oleaginosas utilizados para producir agrocombustibles en la UE producen entre 0,8 y 1,2 toneladas equivalentes de petróleo (tep) de agrodiesel por hectárea. Suponiendo una productividad de 1 tep/ha en promedio, eso significaría que la UE debería destinar 21 millones de hectáreas a la producción de agrocombustibles para satisfacer su demanda al año 2020, en base al rendimiento actual de los cultivos. Esto representa casi el doble del área total cultivada con oleaginosas en la UE en 2012 – más que la superficie total de tierras cultivables de Italia y España combinadas.
Por eso es indudable que para cumplir las metas que se ha fijado, la UE tendrá que abastecerse en otros lugares de una proporción cada vez mayor de los cultivos que necesita para producir agrocombustibles.
Plantaciones, plantaciones y más plantaciones
El aceite de palma, comparativamente más barato, es el sustituto de preferencia más obvio. Las plantaciones de palma aceitera en los trópicos producen cuatro veces más agrocombustible por hectárea que los cultivos europeos de oleaginosas, y toda la demanda de la UE de agrocombustibles a base de cultivos alimentarios podría satisfacerse al 2020 con 5,5 millones de hectáreas de plantaciones de palma aceitera.
Pero establecer esas plantaciones no es tarea fácil, sin embargo. A Sime Darby, de Malasia, la mayor empresa productora de palma aceitera del mundo, le ha insumido décadas aumentar la superficie de sus plantaciones en producción a casi 500.000 hectáreas. Importar aceite de palma para abastecer la meta de la UE del 5% de agrocombustibles derivados de cultivos alimentarios para 2020 supondría crear una docena de empresas nuevas del porte de Sime Darby.12

Recuadro 1: Más allá de los tres grandes mercados
Actualmente rigen mandatos de agrocombustibles en al menos 27 países fuera de la UE, Brasil y Estados Unidos (ver Tabla 2). De cumplirse esos mandatos, el mercado mundial de agrocombustibles crecería a 227.000 millones de litros para 2020, según Biofuels Digest, lo que representa un incremento significativo con respecto a las estimaciones de la OCDE de 172.000 millones de litros.
Los mandatos fueron una respuesta política a una combinación de factores como los altos precios del petróleo, la disponibilidad de dinero en efectivo entre los inversionistas extranjeros y las expectativas ilusorias de cultivos como la jatrofa. Pero la justificación política y económica del fomento a los agrocombustibles, que siempre fue débil, se ha debilitado aún más, y la mayoría de los gobiernos del Sur sólo mantienen en el papel las políticas para alentar el consumo interno de agrocombustibles --y esta situación probablemente no cambie en el futuro cercano. El Ministro de Relaciones Exteriores de Tailandia les dijo sin rodeos a sus contrapartes de los Estados del Golfo Pérsico que su país, uno de los grandes productores emergentes de agrocombustibles, abandonaría los agrocombustibles si sus socios exportadores de petróleo "ayudaran a garantizar la estabilidad y asequibilidad de los precios de la energía".1
Existe sin embargo un segundo escalón de grandes productores de agrocombustibles que producen o esperan producir más de mil millones de litros anuales cada uno. Estos son: Argentina, Canadá, China, Colombia, India, Indonesia, Malasia, Filipinas y Tailandia, que en conjunto representan el 18% del mercado mundial de agrocombustibles.
Algunos de estos países, especialmente Argentina, Indonesia y Malasia, producen tanto para su mercado interno como para mercados extranjeros, pero su capacidad de exportación de agrocombustibles, a diferencia de su capacidad de exportar cultivos para agrocombustibles, seguirá siendo limitada debido a que las políticas de los grandes mercados (la UE, Estados Unidos y Brasil) favorecen la producción interna, y el control de la industria y el abastecimiento interno e importado de las materias primas en manos de empresas multinacionales (ver Recuadro 3).
Los grandes mercados potenciales de China e India están restringidos por razones de seguridad alimentaria. China prohibió la construcción de más usinas de producción de etanol derivado de cereales y está explorando la posibilidad de producir en tierras marginales cultivos diferentes a los cereales para ese propósito, con poco éxito hasta ahora. India tampoco está tocando sus existencias de granos. Sus metas internas de etanol se centran en la caña de azúcar, mientras que las de agrodiesel se centran en la jatrofa, y ambos cultivos han fracasado rotundamente en generar una oferta significativa. En este contexto desfavorable, las empresas de ambos países han sido estimuladas a explorar oportunidades para la producción de agrocombustibles en el extranjero.
Una de las principales empresas chinas involucradas en el desarrollo de la producción de agrocombustibles en el extranjero es la China National Complete Import and Export Corporation Group (COMPLANT), que ofició hasta 1993 como oficina de asistencia extranjera para China. Aunque cotiza en la Bolsa de Valores de Shenzhen, su principal accionista es la State Development & Investment Corporation, la sociedad estatal de cartera de inversiones más grande de la China.
En 2010, la filial de COMPLANT Hua Lien International anunció sus planes de establecer una sociedad de riesgo compartido (joint venture) con COMPLANT y el Fondo de Desarrollo de China-África que cuenta con $5.000 millones de dólares, con el propósito de desarrollar proyectos de producción de etanol en varios países africanos. Las tres empresas tienen pensado inaugurar su emprendimiento en Benín y desde allí expandirse en los próximos años a otros países de la región. El emprendimiento aprovechará las inversiones recientes de COMPLANT en la producción de caña de azúcar y mandioca, entre ellas una plantación de 18.000 hectáreas de caña de azúcar en Jamaica, un emprendimiento de 4.800 hectáreas de caña de azúcar y mandioca en Benín, una plantación de 1.329 hectáreas de caña de azúcar y un ingenio en Sierra Leona --donde anunció además en 2006 sus planes de expansión de sus sociedades de cartera que incluirían 8.100 hectáreas para producción de mandioca-- y una enorme sociedad de riesgo compartido para la producción de 500.000 millones de toneladas anuales de azúcar y etanol en Sudán, a lo largo del Nilo Blanco, junto con Kenana Sugar. En Madagascar, COMPLANT ha estado a cargo del ingenio azucarero SUCOMA desde 1997, y en 2008 asumió el control de la refinería estatal de azúcar SUCOCOMA, mediante un contrato de administración por 20 años que le dio el control de 10.000 hectáreas para la producción de caña de azúcar. COMPLANT y el Banco de Desarrollo de China también están implicados en la construcción de un polémico ingenio azucarero de gran porte y una plantación de caña de azúcar en la región de Afar en el noreste de Etiopía.

1  Declaración de la coordinación del Diálogo de Cooperación de Asia a cargo de Su Excelencia, el Sr. Surapong Tovichakchaikul, Ministro de Relaciones Exteriores del Reino de Tailandia, en la Reunión Ministerial del Diálogo de Cooperación de Asia, Ciudad de Kuwait, 14 octubre 2012
La palma aceitera sólo crece en zonas tropicales próximas al Ecuador, lo que limita en gran medida el área potencial de su expansión.13 Indonesia sigue siendo la zona principal de esa expansión, y dos tercios de las nuevas plantaciones que se establecen allí se instalan talando bosques tropicales.
Los bosques y tierras agrícolas de África Central y Occidental son un blanco más reciente para dicha expansión. Sime Darby obtuvo una enorme concesión de 220.000 hectáreas en Liberia donde pretende establecer plantaciones de palma aceitera que desplazarán a miles de personas de sus tierras y fuentes de agua. Quince mil personas ya se vieron afectadas solamente por la tala inicial de 10.000 hectáreas,14 y las comunidades locales han jurado ahora que impedirán el ingreso de la empresa a sus tierras.15


En las selvas de Gabón, la empresa Olam de Singapur planea gastar $236 millones de dólares en el desmonte de 50.000 hectáreas de bosques para establecer una plantación de palma aceitera en una concesión de 300.000 hectáreas que obtuvo de ese gobierno africano.16
El mandato europeo del 5% de agrocombustibles derivados de cultivos alimentarios al 2020 generaría suficiente demanda para justificar el establecimiento de al menos 100 plantaciones de palma aceitera del tamaño del proyecto de Olam.
La soja es otro cultivo importante importado a la UE para producir agrocombustibles. La mayor parte de cualquier producción adicional que fuese necesaria para la meta europea de 2020 posiblemente se abastecería de Argentina y otros países del Cono Sur de América Latina. Pero la soja no es ni cerca tan productiva como la palma aceitera, ya que sólo produce 0,31 tep/ha de agrodiesel.17 Satisfacer solamente con soja la meta de la UE del 5% de agrocombustibles derivados de cultivos alimentarios al 2020 implicaría cultivar casi 70 millones de hectáreas de esa oleaginosa en América Latina. Y Brasil tiene su propio mandato de agrodiesel para 2014, que requiere 10 millones de hectáreas de producción de soja.18 Para ilustrar la magnitud de la expansión que sería necesaria, basta señalar que hoy en día en Brasil y Argentina hay aproximadamente un total de 45 millones de hectáreas cultivadas con soja.
Además está el tema del 5% restante. Las nuevas normas de la CE establecen que debe derivarse de cultivos no alimentarios.19 Sin embargo, la mayoría de las opciones de cultivos no alimentarios todavía están lejos de ser producidos a gran escala comercial y probablemente ni siquiera estarán listos para 2020 (ver Recuadro 2). Una de las pocas opciones económicamente viables que podría satisfacer las necesidades de abastecimiento establecidas en la directiva de la CE es la jatrofa.
Vida nueva para la jatrofa
A mediados de la década del 2000 hubo un boom de inversiones en jatrofa, que fue presentada como un cultivo milagroso que podría sembrarse con pocos insumos en tierras marginales y producir mucho aceite para la obtención industrial de agrocombustibles. Se inauguraron muchas empresas y programas gubernamentales, pero la realidad no tardó en manifestarse: como cultivo comercial, la jatrofa se comporta como cualquier otro cultivo comercial. Para obtener altos rendimientos, al menos lo suficientemente altos como para que los grandes proyectos fueran rentables, las plantaciones de jatrofa requerían bastante agua, suelos medianamente buenos y uso abundante de fertilizantes.20

Recuadro 2: Ninguna alternativa a la vista para los agrocombustibles de primera generación
Se suponía que los agrocombustibles ayudarían a reducir las emisiones de gases efecto invernadero (GEI) del transporte, y esta justificación está incorporada en muchos de los mandatos. Pero eso no ha ocurrido hasta ahora. Los ahorros de emisiones de GEI derivados de la primera generación de agrocombustibles se esfuman por completo cuando se tienen cuenta los cambios indirectos de uso del suelo que se generan como consecuencia de la producción de cultivos para agrocombustibles.1
Las expectativas de que los agrocombustibles contribuyan de manera significativa a la reducción de las emisiones de GEI dependen ahora del desarrollo de agrocombustibles de segunda o tercera generación, que se supone serán más carbono-neutrales y no competirán por tierras con los cultivos alimentarios. Tanto la UE como Estados Unidos han incorporado diversos incentivos y subsidios en sus políticas y mandatos de agrocombustibles, que deben supuestamente estimular el desarrollo de estos agrocombustibles avanzados.
El etanol de celulosa producido con materias primas como pasto, astillas de madera o paja debía ser supuestamente el primer agrocombustible avanzado que ya debería haber entrado en funcionamiento. Pero las empresas no han podido encontrar una manera eficiente y rentable de descomponer el material celulósico para la producción a gran escala. Por ello, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos ha tenido que suspender reiteradamente su mandato sobre el uso de etanol de celulosa, que fue de 500 millones de galones en 2012 y ascenderá a 1.000 millones de galones en 2013, debido a la falta de oferta. Como señal de lo que probablemente depare el futuro, British Petroleumcanceló en octubre de 2012 sus planes de construcción de la usina de producción de etanol de celulosa más grande del mundo.2 Las empresas estadounidenses están optando a cambio por la importación de etanol de caña de azúcar procedente del Brasil, ya que este califica como 'agrocombustible avanzado' según la normativa vigente en Estados Unidos.
Hasta la fecha, el único éxito en la producción de agrocombustibles avanzados a escala comercial es una técnica conocida como hidroprocesamiento de lípidos, que produce diesel y combustible para aviones a reacción. Pero los fabricantes que utilizan esta técnica dependen de la disponibilidad de grasas animales --lo que podría implicar serios problemas de abastecimiento si se ampliara su escala de producción-- y de aceite de palma, que contribuye poco y nada a resolver los problemas de los agrocombustibles de primera generación. También se están preparando para entrar en funcionamiento varias instalaciones de gran porte para producir biobutanol, otro 'agrocombustible avanzado' que también depende sin embargo de cultivos tales como los granos para agrocombustibles de primera generación.3 Otras opciones como las micro algas no han sido probadas aún con suficiencia y son todavía muy costosas como para que estén listas para producción a escala comercial masiva antes de 2020.4
En el futuro próximo los grandes mercados de agrocombustibles seguirán abasteciéndose con agrocombustibles de primera generación, que ofrecen muy escasa o ninguna reducción de emisiones de GEI y generan todo tipo de problemas para el abasto de alimentos y las comunidades rurales.

2  Kevin Bullis, "BP Plant Cancellation Darkens Cellulosic Ethanol’s Future", MIT Technology Review, 2 noviembre 2012
4  IEA Bioenergy Task 40 Sustainable International Bioenergy Trade, "The potential role of biofuels in commercial air transport- biojetfuel", septiembre 2012 (pdf)
A diciembre de 2012 había más de 130 acaparamientos de tierras para la producción de jatrofa registrados en todo el mundo, que suman más de nueve millones de hectáreas en total (ver Tabla 3).
Parecía improbable que muchos de estos proyectos consiguieran despegar. Pero la nueva propuesta de la CE podría cambiar esa fortuna estableciendo un nuevo mercado enorme de agrocombustibles derivados de cultivos no alimentarios, determinando que la jatrofa no tendría que competir con alternativas más productivas como la palma aceitera.
¿Cuánta superficie de tierra se requeriría para satisfacer al 2020 la mitad del mandato de la UE asignado a agrocombustibles derivados de cultivos no alimentarios? Es difícil determinar una cifra exacta, porque los rendimientos de jatrofa varían ampliamente según las condiciones de crecimiento. Pero si usamos datos de Brasil, donde la jatrofa se cultiva en plantaciones gestionadas y los rendimientos son relativamente altos (1,01 tep/ha), se necesitarían 21 millones de hectáreas.21 Esta cifra podría fácilmente duplicarse si el cultivo se hiciera en tierras menos fértiles, como prometen que harían los promotores del cultivo.
La ola de acaparamiento de tierras para la producción de jatrofa en los últimos seis años ha sido insultante, especialmente en África: 235.000 hectáreas en Ghana, 700.000 hectáreas en Guinea, 550.000 hectáreas en Kenia y la lista sigue (ver Tabla 3). Las propuestas de la CE podrían fácilmente sentar las bases para una segunda ola de acaparamiento de tierras de igual magnitud, con mayores impactos en el terreno en la medida que los nuevos proyectos sí pasarían más probablemente a la fase de producción comercial a gran escala.
La gente además corre el riesgo de perder en el proceso más que solamente sus tierras. La jatrofa necesita bastante agua para producir rendimientos aceptables. Los estudios disponibles indican que el cultivo requiere entre 3.213 y 778.025 litros de agua para producir un litro de agrodiesel. Por contraste, producir un kilo de trigo insume cerca de 1.000 litros de agua.22
A las comunidades que pierden sus tierras y acceso al agua debido al acaparamiento de tierras para producir agrocombustibles, no les importa si esas tierras están cultivadas con cultivos alimentarios como la soja o cultivos no alimentarios como la jatrofa.
No hay espacio para agrocombustibles 'sustentables'
En vista de las críticas crecientes a los agrocombustibles, la CE y las empresas europeas de agrocombustibles están haciendo el teatro de reglamentar el mercado y pretenden disfrazar los agrocombustibles como 'sustentables'. Según la directiva de la CE, para que puedan contabilizarse como aportes a las metas nacionales obligatorias de energías renovables y para poder recibir subsidios y otros apoyos gubernamentales, los agrocombustibles deben cumplir con los criterios de sustentabilidad aprobados por la CE.
Hasta la fecha, la CE ha aprobado 12 regímenes voluntarios de organismos tales como la Mesa Redonda de Soja Responsable y la Mesa Redonda de Aceite de Palma Sostenible (RSPO), que son sendos organismos con predominio empresarial comprometidos con la expansión de los monocultivos de soja y palma aceitera respectivamente.23 Esto pone de manifiesto cuán estrecha es la mirada de la CE y sus criterios de sustentabilidad. Las directrices de la CE no dicen nada sobre los impactos sociales y, en términos de los impactos ambientales, sólo tienen en cuenta los cambios directos de uso del suelo tales como la tala de bosques, haciendo caso omiso de los cambios indirectos de uso del suelo que ocurren cuando las tierras agrícolas y las fuentes de agua se ven afectadas a la producción de cultivos para agrocombustibles.24 Un estudio que analiza los cambios indirectos de uso del suelo derivados de la producción de agrocombustibles concluye que las metas de agrocombustibles de la UE tendrán como consecuencia que hasta siete millones de hectáreas de ecosistemas naturales cambien de uso y se incorporen a la producción agropecuaria.25
A pesar de los informes y estudios encargados por la propia CE, que señalan la importancia de los cambios indirectos de uso del suelo para una comprensión cabal de los impactos de los agrocombustibles, la CE decidió eliminar de su propuesta de octubre de 2012 los cambios indirectos de uso del suelo y posponer cualesquier acciones en esa materia hasta 2017, cuando promete llevar a cabo una revisión de las evidencias científicas.26

Recuadro 3: Las empresas europeas exportan acaparamientos de tierras e importan ganancias
Rotterdam es la vitrina del futuro europeo con agrocombustibles. El puerto de mayor envergadura del continente es el conducto central por el que pasan muchos de los combustibles para el transporte y los productos básicos agrícolas con los que las empresas europeas se abastecen en todo el mundo. Cerca de un tercio de todo el aceite de palma que importa la UE ingresa por Rotterdam.1 No debe sorprender entonces que sea ahí donde se están instalando las principales empresas de la industria europea de agrocombustibles.
La que comanda esa ofensiva es Neste Oil, la empresa petrolera estatal de Finlandia, que culminó la construcción de una usina de producción de diesel renovable en Rotterdam en 2011 que refinará más de 900 millones de litros anuales a partir de insumos importados como el aceite de palma, que será la materia prima de no menos que el 50% de los agrocombustibles que allí se procesarán. Esta usina de diesel renovable es la segunda más grande del mundo, sólo un poco más pequeña que la usina que instaló esa misma empresa en Singapur, que también fabrica diesel de aceite de palma para exportarlo a Europa.
Contigua a las instalaciones de Neste Oil en Rotterdam se halla la enorme usina de etanol de Abengoa, una empresa española de energía que en los últimos años ha invertido mucho en la producción de etanol en Europa, Estados Unidos, Brasil y más recientemente, Uruguay. Su usina en Rotterdam es el centro de operaciones que interconecta la producción mundial de la empresa con el mercado europeo, donde las importaciones de etanol están en ascenso. En 2009, un tercio del etanol importado a través de Rotterdam vino de Brasil.
La empresa suiza Glencore, la segunda comercializadora de productos básicos agrícolas más importante de Europa, es propietaria de dos usinas de agrodiesel en Rotterdam, con capacidad de producción combinada de 740 millones de litros anuales. Rotterdam es el principal puerto de entrada de agrodiesel producido a base de soja, y Glencore --a través de una sociedad de riesgo compartido con dos de los molinos de soja más importantes de Argentina-- es el mayor productor y exportador de agrodiesel de Argentina, que es la fuente principal de las importaciones europeas de agrodiesel producido a base de soja.2
La presencia de Glencore, que no sólo negocia productos básicos agrícolas sino que también los produce en sus propias haciendas en Europa Oriental, América del Sur y Australia, pone de manifiesto la importancia que reviste la integración vertical dentro de la industria. Las empresas europeas de agrocombustibles están operando cada vez más en pos del control total de toda la cadena de producción, desde los cultivos hasta el combustible. Shell y BP, por ejemplo, gastaron cientos de millones de euros en la compra de plantaciones de caña de azúcar e ingenios para producir etanol en Brasil. Louis Dreyfus, la gigantesca empresa francesa de productos básicos agrícolas también está comprando tierras y plantaciones de azúcar en América del Sur para abastecer sus usinas de producción de etanol y biodiesel.
En la medida que la demanda europea de agrocombustibles es el factor desencadenante de una carrera mundial en pos del control de las zonas de producción de cultivos para agrocombustibles a bajo costo, la carrera hasta ahora la vienen ganando las empresas europeas, a menudo con el apoyo financiero de los gobiernos europeos. Las empresas europeas son responsables de un tercio de todos los acaparamientos de tierras para la producción de agrocombustibles, reportados desde 2002 (ver Tabla 1).
Tozzi Renewable Energy es una de esas empresas. El 16 de noviembre de 2012 los representantes de nueve aldeas de Madagascar realizaron una conferencia de prensa en la ciudad capital, Antananarivo, para denunciar a esa empresa italiana por haberlos despojado de sus tierras como parte de una plantación de 100.000 hectáreas de jatrofa que la empresa está estableciendo.
Nosotros que somos pequeños campesinos tuvimos que irnos de nuestras tierras porque vinieron hombres armados a echarnos", les dijeron a los periodistas.3

2  Judith Taylor, "EU biodiesel producers eye growing Argentina exports", ICIS.com, 13 de octubre de 2009; "Vicentín y Glencore abren nueva planta de biodiesel en San Lorenzo", todoagro.com.ar, 13 de noviembre, 2007.
El debate en torno a la 'sustentabilidad' no debe ocultar la simple y llana realidad de que no es posible establecer suficientes cultivos de agrocombustibles para satisfacer las metas actuales sin desplazar comunidades, reducir la producción de alimentos y talar bosques. Etiquetar una fracción de la oferta como 'sustentable' no modifica en absoluto esta ecuación general.
La opción de priorizar los combustibles antes que los alimentos
Más allá del acaparamiento de tierras, otra consecuencia repugnante del crecimiento exponencial de la demanda de agrocombustibles que ha generado mucha atención es su impacto en el precio de los alimentos. Los agrocombustibles consumen más de un tercio de la producción de granos gruesos (cereales secundarios) de Estados Unidos, el mayor exportador mundial, y el 80% de la producción de oleaginosas de la UE, el segundo mayor importador mundial. Esta es parte de la razón que explica porqué las existencias mundiales de estos cultivos se encuentran en niveles tan bajos que no tienen precedente. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) se refiere a los agrocombustibles como "la mayor fuente de nueva demanda de producción agrícola en la última década" y añade que "representan una nueva 'variable fundamental del mercado' que incide en los precios de todos los cereales".
Frente a la nueva escalada de precios de los alimentos que una vez más estamos padeciendo, hay agencias de alto nivel como la FAO y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que ahora reclaman la eliminación de las reglamentaciones que exigen la mezcla de agrocombustibles en los combustibles para el transporte, conocidas como mandatos. Lo mismo están reclamando los pesos pesados de la industria alimentaria que ahora tienen que competir por los cultivos con los productores de agrocombustibles.
"El uso de los biocombustibles era bien intencionado en su momento, pero cuando se tiene mejor información hay que ser coherente“, dijo Paul Bulcke, el Director Ejecutivo de Nestlé. “La comida no debe ser utilizada como combustible”.
Las estimaciones más optimistas indican que la demanda de alimentos crecerá del 70% al 100% para 2050.27 El mundo tendrá que satisfacer esta demanda en circunstancias mucho más difíciles. La superficie de tierras cultivables ya se redujo de 0,41 a 0,21 hectáreas por habitante desde 1960, y esos suelos están cada vez más degradados: casi el 25% de la superficie agrícola del mundo está clasificada actualmente como altamente degradada. El cambio climático agravará aún más la situación, determinando que el área de desastre 'afectada por las sequías' ascienda en todo el mundo del 15,4% actual de las tierras bajo cultivo al 44% en el 2100.
También será más difícil aumentar el rendimiento de las tierras disponibles. La FAO dice que los incrementos previos de la productividad agrícola mundial no se podrán sostener en el futuro, y predice que el ritmo de aumento se desacelerará un tercio en la próxima década. Otros estudios sugieren que la producción agrícola mundial podría reducirse drásticamente por el cambio climático: ¡del 15% al 25 por ciento!28
El agua es un problema mayúsculo asimismo. La agricultura da cuenta del 70% del consumo mundial de agua. Pero el agotamiento de las fuentes de agua y la competencia de otros usos como la industria y la urbanización reducirá la proporción agrícola al 45% en el 2050. En estas condiciones será bien difícil, sin lugar a dudas, obtener la producción de alimentos necesaria para nutrir a todo el mundo.
Si a esa mezcla le agregamos las metas actuales de agrocombustibles, el resultado es una receta de hambruna masiva. Tengamos en mente el ejemplo de Addax: este único proyecto sucroalcoholero utilizará el 26% del agua del río más grande de Sierra Leona durante los meses más secos, de febrero a abril. Ahora multiplíquelo por mil.
La justificación política y económica del boom de los agrocombustibles siempre fue débil: las políticas como el mandato de la CE fueron una respuesta política frente a los altos precios del petróleo, el capital disponible y las expectativas exageradas de cultivos como la jatrofa (ver Recuadro 1). Los agrocombustibles también se promovieron como una forma de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, pero la producción de agrocombustibles actuales no conlleva reducciones y los 'biocombustibles de segunda generación' siguen siendo una realidad distante (ver Recuadro 2).
Usar tierras agrícolas y fuentes de agua preciadas en todo el mundo para producir combustibles para mover la flota mundial de automóviles es sencillamente irresponsable. Más todavía si se tiene en cuenta que estas tierras son a menudo el hogar de las mismas comunidades rurales cuyos sistemas alimentarios constituyen los modelos que necesitamos en el mundo para revertir la crisis ambiental que hemos generado con nuestra adicción a los combustibles fósiles. Estas comunidades y los sistemas alimentarios que ellas sostienen no son renovables.
Un par de acciones simples, especialmente en el UE, pueden hacer una gran diferencia: abandonar las iniciativas de 'reglamentación' de los agrocombustibles y eliminar los mandatos y subsidios a la industria. Sin estas muletas, la demanda de agrocombustibles se reducirá significativamente y eso liberará a las comunidades rurales de una parte de la presión sobre la tierra y el agua que enfrentan en todo el mundo.


Lecturas recomendadas:
FOE, ActionAid, Greenpeace, Oxfam, Save the Children, RSPB, "Joint recommendations on the EC proposal on Indirect Land Use Change (ILUC) from biofuels"
Grupo ETC, "Quién controlará la economía verde?", diciembre de 2011 (pdf)



1  Entrevista realizada por Joan Baxter en la Conferencia de Agricultores organizada porGreen Scenery y la Red de Sierra Leona por el Derecho a la Alimentación, Freetown, abril 2012.
2  Tommaso Ebhardt y Lauren van der Westhuizen, "Italian Investor's Biofuel Project Sparks Kenyan Opposition", Bloomberg, 4 agosto 2010
3  Survival International, "US food giant Bunge accused over biofuel 'tainted with Indian blood", 14 noviembre 2012
4  Down to Earth Indonesia, "The Land of Papua: A continuing struggle for land and livelihoods", 16 noviembre 2011, Jane Monahan, "Afro-Colombians fight biodiesel producers", BBC, 21 diciembre 2008
6  Según el PNUMA, se utilizaron 35,7 millones de hectáreas para la producción de agrocombustibles en 2008. El PNUMA estima que esta cifra ascenderá a 80 millones de hectáreas en 2020, lo que representa un aumento de 44,3 millones de hectáreas con respecto a 2008, y algunos estudios sostienen incluso que la cifra llegaría a 116 millones de hectáreas para 2020 y hasta 1.668 millones de hectáreas al 2050. Ver PNUMA: "Towards sustainable production and use of resources: Assessing biofuels", 2009 (pdf)
7  El proyecto de Addax pretende producir 83 millones de litros anuales de etanol para exportación en 10.000 hectáreas.
9  Estimaciones basadas en datos de Oxfam en "Hunger Grains"
10  Podría ser mayor al 5%. La propuesta de la CE sólo se refiere a la proporción que los países miembro pueden incluir para cumplir la meta del 10%. No establece un tope para la producción o el consumo de agrocombustibles derivados de cultivos alimentarios.
11  Demanda final de energía de la UE-25, Mtep: Transporte: 1990- 273,6; 2000- 333,1; 2010- 388,6; 2020- 428,5; 2030- 449,8 (Fuente: PRIMES, ACE).
12  Sime Darby tenía 472.156 hectáreas de plantaciones maduras de palma aceitera en producción. Véase: http://www.simedarby.com/Operational_Statistics.aspx
13  PNUMA, "Oil Palm Plantations", 2011 (pdf)
16  Informe y planes presentados por Olam a la RSPO (pdf)
17  Datos de Brasil. Véase: David M. Lapola et al., "Indirect land-use changes can overcome carbon savings from biofuels in Brazil", PNAS, enero 2010
19  Los Estados miembro no pueden incluir agrocombustibles o líquidos producidos a partir de “cereales u otros cultivos ricos en almidón, azúcares y oleaginosas” en una proporción mayor que el 5% de sus metas.
22  IEA Bioenergy Task 40 Sustainable International Bioenergy Trade, "The potential role of biofuels in commercial air transport- biojetfuel", septiembre 2012
24  La Comisión Europea está sin embargo obligada a informar cada dos años acerca de la sustentabilidad social de sus políticas de agrocombustibles, en base a los efectos/daños que ya han ocurrido. Véase: Anders Dahlbeck, "Fuel for thought: Addressing the social impacts of EU biofuels policies", 25 abril 2012
25  ATI, Greenpeace, Bird Life International y otros “Driving to destruction: The impacts of Europe’s biofuel plans on carbon emissions and land", noviembre 2010
26  A los proveedores se les exige que rindan informe sobre las emisiones derivadas del cambio indirecto de uso del suelo, pero esos datos sobre las emisiones no se tienen en cuenta al momento de determinar si una materia prima dada, destinada a la producción de agrocombustibles cumple con los criterios de sustentabilidad de la CE. El principal estudio de evaluación de impacto encargado por la UE sobre los impactos de los cambios indirectos de uso del suelo generados por la producción de agrocombustibles está disponible aquí: http://ec.europa.eu/energy/renewables/biofuels/land_use_change_en.htm
27  Potsdam Institute for Climate Impact Research and Climate Analytics, "Turn Down the Heat: Why a 4°C Warmer World Must be Avoided", informe para el Banco Mundial, noviembre de 2012.
28  Ver cifras en GRAIN, "The international food system and the climate crisis", octubre de 2009: http://www.grain.org/e/734

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