4/20/2015

Foto Marcha Patriotica 9 Abril 2015
Por Achiote - Colectivo Agrario Abya Yala

Caminamos sin prisa pero sin pausa hacia la construcción colectiva de nuestro sueño de país. 

Colombia país del agua, de las grandes y majestuosas cordilleras, de los ríos, de los 7 colores y de mares apasionados canta al son de las guacamayas y de los gavilanes y de los coros de sus pueblos mestizos, campesinos, negros e indígenas que con coraje y valentía día a día desde campos y ciudades se convierten en millones a favor de la vida alegre, solidaria, amorosa, biodiversa. Sin embargo, Colombia está herida por la historia impuesta por los señores de la guerra. Hablar de nuevo de solución política al Conflicto Armado canaliza el sueño de generaciones enteras que anhelamos vivir en un ambiente de justicia social que transite hacia el buen vivir y la felicidad.
El escenario del posacuerdo, fruto de las negociaciones entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las guerrillas de las FARC-EP -iniciadas en 2012- y las exploratorias con el ELN, avanzan en medio del afianzamiento del modelo histórico de extracción a gran escala de los recursos naturales, del fortalecimiento del latifundio de caña, palma aceitera, pastos para la ganadería extensiva y la explotación y destrucción del país del agua y el despojo de tierras rurales (puntos centrales de las negociaciones con las insurgencias) mientras millones sufren la mala vida en las ciudades. 

La historia política del país ha demostrado que las élites gobernantes no van a solucionar el hambre y la desnutrición, el acceso a vivienda digna, la salud universal y de calidad, la educación al servicio de la felicidad y no como modelo de exclusión; las élites no van a promover fortalecimiento de las economías campesinas y la producción manufacturera nacional y han decidido afianzar sus relaciones internacionales a partir de vender el país como destino para la explotación minero energética, de mano de obra barata obrera para las multinacionales y calificada para proveer servicios financieros. 

Hoy hablar de Paz permite ir más allá de la idea de terminar la guerra y avanzar a un estado ideal y romántico de ausencia de conflictos. En el fondo de esta contradicción, de la paz en disputa, urge afianzar un Ordenamiento Territorial con una mirada global que enfrente la crisis ecológica planetaria, que permitan pensar en escenarios reales de autonomía decidiendo sobre el futuro propio y parando la destrucción de las otras especies; un Ordenamiento Territorial que haga visibles y fortalezca las resistencias populares que históricamente surgen desde los territorios rurales, hoy los más amenazados por el mal llamado “Desarrollo”. 

Afianzar, promover y proyectar las propuestas contra hegemónicas en Colombia que nacen desde los territorios rurales en la relación campo/ciudad y que demuestran en la práctica propuestas de Ordenamiento Territorial para la vida, como las Zonas de Reserva Campesina, las Zonas de Reserva Alimentaria, los Resguardos Indígenas, Los Territorios Colectivos de Comunidades Negras, Los Territorios Libres de Transgénicos y los Municipios contra la Minería, es una condición necesaria para defender y garantizar el latido a favor de la paz en el país entendiendo que la descentralización política, económica y administrativa con organización de base a favor de las biodiversidades culturales, sociales, ecológicas y ambientales que caracterizan a Colombia es garantía para superar las condiciones estructurales que han sustentado el Conflicto Armado. 

En el horizonte inmediato caminamos hacia la construcción colectiva de defensa de nuestros sueños desde los territorios y regiones de la Colombia profunda, para poder decidir con autonomía sobre cómo transitaremos el anhelado camino de negociación política al conflicto armado que permita tejer, con esperanza, propuestas y alternativas frente a las élites del poder. 


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