4/22/2015





Texto Completo:

Bakatá, 22 de Abril de 2015

En Marco del Día Internacional de la Madre Tierra

Admirados,
NAIRO ALEXANDER QUINTANA ROJAS
RIGOBERTO URÁN URÁN

Colombia entera sigue sus pasos.

En un país envuelto en un sin fin de tragedias, sus triunfos son un enorme motivo de orgullo y de sonrisas; estimado Nairoman y Rigo en sus rostros podemos reconocer a un hermano colombiano y latinoamericano, con una historia y un origen de tierra compartidas, por ello nos identificamos con ustedes, por ello seguimos sus pasos.

Todo deportista colombiano es un convencido de soñar y de hacer realidad sus sueños. Porque en un país que poco o nada apoya el deporte patrio, dedicarse a este profesionalmente es una apuesta con alto riesgo de perder, es decir, de no tener cómo responder por su sustento o el de su familia. Nuestra alegría al observarlos aupados con humildad en los más altos podios de Europa, es sencillamente un reconocimiento al vasto talento personal y al aguerrido esfuerzo propio y de sus allegados para poder triunfar. Una alegría de saber que al menos unos pocos de los soñadores que valientemente apostaron, ganaron.

Nosotros y nosotras somos soñadoras, como ustedes, de una Colombia distinta, en donde dedicarse al deporte o a cualquier otra profesión u oficio, no implique una apuesta con alto riesgo de perder, sino que sea un derecho amparado por el Estado y orientado a la construcción de una sociedad más alegre y justa. Si fuera así, muchos de esos Nairos y Rigobertos que desistieron de sus sueños por miedo a no tener con qué comer, estarían hoy acompañándolos en el podio de un deporte que parece hecho a la medida de quienes habitamos las montañas andinas.

Nuestro sueño es volver a la tierra y  permanecer en ella, porque dedicarse al campo hoy en Colombia es también una apuesta con alto riesgo de perder. Promovemos la defensa de los proyectos de vida campesina, negra e indígena, como dignos y necesarios. Y con ese sueño estamos organizando el II Encuentro de Jóvenes por la Tierra en el municipio de Guasca (Cundinamarca), que reunirá a jóvenes de distintas regiones del centro y sur del país, convencidos de que somos presente y futuro.[1]

El encuentro pretende dar respuesta a la pregunta de qué tipo de paz queremos sembrar en nuestros territorios y qué tipo de sociedad queremos construir, en el marco de los eventuales acuerdos de terminación del conflicto entre el Gobierno Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Sus natales Urrao y Cómbita son pueblos campesinos, del café y de la papa, su ascendencia es también campesina y ambos son conocedores en primera mano de las difíciles condiciones de vida pero también de la verraquera y la esperanza altiva de los habitantes de pueblos y veredas de la Colombia profunda. Conocemos y nos solidarizamos con el dolor de Rigoberto, víctima del terror paramilitar, hijo de uno de los tantos inocentes inmolados en un prolongado conflicto social y armado.  Así como de las familias campesinas Boyacences que durante el Paro Agrario de 2013 demostraron que esta en riego la identidad de nuestro país, profundamente negro, campesino, indígena.

Cómo jóvenes de Boyacá, Cundinamarca, Huila, Tolima y Cauca les extendemos una  fraterna invitación, a ustedes y sus familias, para que participen del Encuentro que se realizará el 1 al 3 de mayo en el municipio de GuascaDe no ser posible su asistencia, nos gustaría establecer un vínculo de comunicación con ustedes, que convertidos en referentes nacionales, deben participar en la construcción de un nuevo país y conocer sus propuestas para los campos y veredas colombianas y para los millones de jóvenes que esperan una voz de aliento que dignifique la bella tarea de producir alimentos, de producir vida para la vida y de proteger la madre tierra.

Deseándoles el mejor de los caminos y que sigan llevando en alto la dignidad de nuestros pueblos,

Fraternalmente,

Colectivo Agrario Abya Yala
Encuentro de Jóvenes por la Tierra

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