8/24/2015


Dialogo entre el Achiote de Somos una América: Abya Yala y Pancho Ramos de Casa de Paz en Oakland, California.   (Leer Entrevista Completa)

5. ¿Por qué meditar para cambiar el mundo? ¿Qué ejemplo quieres regalarnos de la fuerza y armonía de la meditación para ser felices? Que los seres humanos podamos tener una mente luminosa y clara, es una manera muy poderosa de trascender la felicidad, a través del compromiso total con nuestro propósito de vida. El mundo está lleno de odio, avaricia, ignorancia y sufrimiento, pero en el momento en que nos conectamos con nuestra verdadera identidad, con nuestr@s antepasad@s, con los ecosistemas saludables del Planeta, con la Tierra misma, nos trae (si tenemos una mente atenta no sólo a las cosas burdas sino también a lo sutil) un sentimiento de agradecimiento que no depende de nada exterior sino sólo de nosotr@s mism@s. 



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Estar anclad@s en agradecimiento continuamente, para poder luego tener la fuerza de enfrentar y honrar el dolor de la Tierra, después poder ver con nuevos ojos las alternativas que emergen y finalmente seguir adelante con acciones como nos lo han enseñando nuestr@s campesin@s e indígenas, es muy (r)evolucionario porque el agradecimiento, momento a momento, está en dirección diametralmente opuesta al consumismo voraz de comprar y adquirir más y más, y buscar la felicidad fuera de un@ mism@. Es decir, el agradecimiento de lo que es aquí y ahora nos invita a estar muy consciente de lo que realmente necesitamos, nos invita a evaluar ¿qué es suficiente? y es aquí donde nos damos cuenta que estar viv@s y ser instrumentos de valor, amor y sabiduría está en armonía con la sencillez que tanto nos han enseñado la gran mayoría de l@s campesin@s e indígenas del Planeta.
No hay peor enemigo que una mente desbalanceada, intranquila, llena de prisas, apegos, aversiones, rencores y violencia. Y no hay mejor amistad que la de una mente balanceada, serena, tranquila, en calma, sin afanes, llena de perdón, paz y amor.
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Ahora bien, si los sistemas del Estado y transnacionales, ahora predominantemente capitalistas, están basados en avaricia, odio, miedo, castigo, violencia e ignorancia, ¿y qué tal que nosotr@s mism@s cultivamos nuestras capacidades intrínsecas de amar, de tener valor, de compartir, de restaurar, de ser generos@s, de decir la verdad? A toda escala, cultivar cualquiera de estas cualidades es más que (r)evolucionario.
Y sí, todo empieza en nuestras mentes.




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Está demostrado científicamente que nuestra mente consciente tiene la capacidad de procesar cerca de ~40 transacciones por segundo, mientras que nuestro subconsciente hace ~40 millones de transacciones por segundo. Estos son ¡seis órdenes de magnitud de diferencia! Es por esto que cuando una persona practica alguna actividad por cerca de 10,000 horas o más, un@ se hace expert@ en esa actividad al grado de que ya no tienes que pensar en detalles porque lo haces de manera automática. ¿Y qué tal que empezamos a ser parte de un mundo donde somos automátic@s en amor, en valor, en generosidad, en compasión, en decir la verdad, en sabiduría? Ningún truco legaloide, ni intimidación física, ni amenaza emocional, ni psicológica podría generar miedo en nosotr@s. Pero para eso necesitamos trabajar fuerte en nuestro subconsciente y cultivar nuestros corazones y mentes para quitar todo lo que bloquea la luz de nuestro amor radical por la Tierra y todos sus seres.
Esta cultivación viene al deshacernos de nuestras aversiones y apegos que pueden ser producidos en la mente después de que nuestro cuerpo experimenta sensaciones y/o pensamientos incómodos o placenteros. Poder observar estas sensaciones, sin reaccionar, con una mente clara, atenta, calmada, y poder vivir cómo cada sensación es temporal y se desintegra tarde o temprano, es un gran instrumento para vivir la realidad tal y cómo es y no como nosotr@s queramos que sea. En otras palabras, poder reaccionar a nada y, en lugar, responder a todo con amor, momento a momento, es el secreto de la libertad total. Es simple pero difícil de cultivar.
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Cuando, por desobedecer con Gran Amor (hay gente que le llama satyagraha o fuerza del alma o aferrarse a la verdad o desobediencia civil noviolenta), me metieron a unas de las cárceles(físicas) del imperio, encontré que aún ahí en ambientes muy inhumanos en aislamiento confinado, la opresión no pudo tocar ni mi mente ni mi corazón. Al contrario. Como pude estar meditando y practicando yoga por tanto espacio-tiempo, me sentí con más energía para trompicar al imperio y enraizarme en el amor verdadero.
Por eso es de vital importancia estar en silencio receptivo al menos dos horas, al comienzo y al final del día, para callar a la mente, para que pueda el corazón hablar a través de ella y para cultivar la (r)evolución interna de modo que nuestros pensamientos, palabras y acciones sean lo mismo y fomenten nuestra felicidad y la de tod@s l@s que nos rodean.
En una ocasión, un hermano de aspecto temerario y muy involucrado en la pelea de pandillas de este barrio sintió un fuerte impulso para ir a quitarle la vida a alguien. Pero antes de hacerlo, en el umbral de la puerta de su casa, se acordó de que el hermano Adelaja Simon, una de las personas que empezó Casa de Paz, le había dicho que siempre que él quisiera podría ir al espacio que tenemos en la planta de arriba de Casa de Paz para meditar o rezar en silencio o simplemente contemplar; que lo único que tenía que hacer era quitarse los zapatos en la entrada y subir. Y en un instante, eso fue lo que hizo en un domingo a las 630pm de la noche. Esa noche, después de la meditación y en medio de lágrimas, este vecino me confesó que “este nivel de intimidad para contar estas cosas” no lo podía tener ni con su madre ni padre porque no les quería abrumar. Dijo “estoy profundamente agradecido de poder contar con el único lugar que conozco en el barrio, donde puedo estar en paz sin ser juzgado.”
Si todas estas horas de meditación en la casa donde vivimos sirvieron para salvar un par de vidas más y ser un contenedor de paz, este experimento de Casa de Paz ha valido la pena.

6. La base de los movimientos sociales es la confianza. ¿Como recuperarla en la era del dinero? ¿Alguna experiencia para compartir?
Efectivamente la confianza lo es todo para vivir en comunidad. Cada vez que usamos un billete de moneda convencional, es una oportunidad para darnos cuenta de que existe una relación rota, ya sea con alguna persona o con la Madre Tierra.
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Como mencionaba anteriormente, estamos tratando de regresar a las costumbres de la familia. Muchas veces le llamamos “el Poder de la Abuela” o de algún familiar. Por ejemplo, si tuvimos la fortuna de conocer a nuestra abuela (o para propósitos de este ejemplo cualquier persona adulta que se encargó de alimentarnos) y alguna vez fuimos a comer a su casa cuando éramos niñ@s, imagina que después de comer platillos deliciosos y tu postre favorito, muy satisfech@ sobándote la panza de placer le dices y preguntas: “¡Que rico estuvo todo Abuela! ¡Delicioso! ¿Cuánto te debo?”


En mi experiencia esto hubiese sido casi como una ofensa porque el amor en familia no tiene precio. Y este sentimiento de fraternidad se repite también en infinidad de otras culturas. Este amor sin precio, invaluable, es universal.
Entonces ¿qué pasaría si viviéramos en una sociedad donde tod@s nos tratáramos como familia? ¿Y que tal que no sólo sea la familia humana sino también la Gran Familia de la Tierra?




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Inspirad@s por el hermano Tree y su “Puesto de la Granja Gratis y Libre”  en San Francisco, nosotr@s empezamos a hacer algo parecido en Oakland. Esto es, crear condiciones para fomentar el crecimiento de la tierra y la comunidad. Lo que hemos estado haciendo por casi más de 3 años es poner unas mesas con manteles y canastas todos los domingos por un par de horas en la banqueta en frente de Casa de Paz. Aquí ponemos frutas y verduras que a veces cosechamos de los alrededores o nuestro propio jardín y también traemos frutas y verduras orgánicas y locales que nos regalan algun@s granjer@s en el mercado de Oakland. Es una invitación a l@s vecin@s para adquirir comida saludable ofrecida como un regalo, así como compartir la presencia de sus familias y también los frutos y verduras que algun@s de ell@s pueden ofrecer a la comunidad. Hay una vecina que tiene 7 árboles frutales y que cuando están en temporada, su generosidad (y la de su familia de seis) se muestra en el regalo de varias cajas de limones, mandarinas, toronjas, duraznos, ciruelas, naranjas y chabacanos.
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Hemos estado sorpredid@s de saber que gente que ha vivido por más de 20 años en la misma cuadra y que, sin embargo, no se habían conocido hasta ahora.
Este experimento, que le llamamos FrutaGift (RegaloFruta), es un pretexto para conocernos más como vecin@s y, al mismo tiempo, utilizar comida saludable sin pesticidas, ni fertilizantes, ni transgénicos como instrumento para seguir fortaleciendo el tejido social y la confianza entre nosotr@s.

7. Tu dices que todo acto humano es un acto de amor. ¿Cómo explicas y entiendes las guerras y sus intereses?
A lo que me refería es al espectro del amor que va desde un amor con una vista muy estrecha y muy limitado (digamos el interés del bienestar sólo de mi familia biológica o amigos o inclusive sólo mis propios intereses), hasta un Amor con una vista amplia, panorámica, que incluye a tod@s, incluidos los animales no-humanos.

Entiendo que el amor limitado está íntimamente relacionado con NO tener mecanismos de retroalimentación. Esto va desde agotar los nutrientes de la tierra fértil, promover tratados de libre comercio que destruyen culturas ancestrales, promover transgénicos que atentan en contra de la vida de los polinizadores y tod@s nostr@s, hasta asesinar periodistas/activistas (como l@s herman@s Ruben Espinosa y Nadia Vera) y la promoción de armas nucleares. Si las personas que toman la decisión, por ejemplo, de acabar con la vida de un sólo ser humano (ya ni qué decir de miles de vidas o millones de ellas incluidos los ecosistemas) estuvieran en contacto directo con las consecuencias de esta decisión, muy seguramente habría un cambio y una fuerte influencia en su siguiente decisión.

Esto es, cuando estamos conscientes de la enorme interconexión que existe en la Tierra en su totalidad, vemos que cada acción que hacemos contribuye, o no, a un Planeta más armonioso. Con esta interdependencia nos damos cuenta de que el amor en su máxima expresión, al ir más allá de la autocomplacencia y el egoísmo, se vuelve amor total y, luego entonces, verdadero.

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Nosotr@s, l@s campesin@s, indígenas y ciudadan@s del Mundo, somos esos puentes que hacen la retroalimentación imposible de evitar mientras existamos en esta Tierra.



Espero que no sea demasiado tarde, pero es probable que con mejores mecanismos de retroalimentación a los actuales, empecemos a migrar de una vida centrada en un@ mism@, en nuestros amigos y familia, a una vida centrada en el servicio sin esperar nada a cambio, centrada en el amor a tod@s, una vida centrada en la fuerza de la vida misma que, por su naturaleza desde luego, incluye a nuestra amig@s y familia.

Esta clase de Amor con gran perspectiva, que es amplio y universal, lo expresó Albert Einstein con mucha claridad:

“Un ser humano es parte de un todo, llamado por nosotr@s el Universo, una parte limitada en tiempo y espacio. Se experimenta a sí mismo, sus pensamientos y sentimientos como algo separado del resto, es como una especie de ilusión óptica de su conciencia. Esta ilusión es una especie de prisión para nosotr@s, que nos limita a nuestros deseos personales y a dar afecto sólo a pocas personas más cercanas a nosotr@s. 
Nuestra tarea debe ser liberarnos de esta prisión, ampliando nuestro círculos de compasión para abrazar a todas las criaturas vivientes y a toda la naturaleza en su belleza”.

8. Agricultura Orgánica, Veganismo y Noviolencia, ¿cómo entiendes esa triada visible en Casa de Paz?
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Todo es parte de lo mismo: noviolencia integral. Si ponemos atención en cómo tratamos a la tierra y a los millones de microorganismos en ella; si notamos el florecimiento sin esfuerzo y natural de los ecosistemas libres de pesticidas y fertilizantes; si observamos cómo nuestros cuerpos se curan y fortalecen al comer frutas y verduras frescas orgánicas y locales; si podemos tener dietas veganas saludables (si nuestra bioregión lo permite) sin la necesidad de causar sufrimiento a otros seres; si percibimos la sutileza de cómo nuestra mente y alma se enriquecen con este tipo de alimento; si estamos en relación íntima y constante con las prácticas de cómo sembramos,  cosechamos y cocinamos esta comida; entonces vemos que nuestra sabiduría no puede apoyar sistemas de explotación basados en la devastación de la tierra e intoxicación de nuestros cuerpos, sino que honramos la sagrada unión entre la tierra, el alma y la sociedad.


Mi hermano Chris Moore-Backman (quien como protesta a las guerras imperialistas no ha pagado impuestos por muchos años al gobierno impuesto en esta parte del Planeta; quien ha trabajado como acompañante en San José de Apartadó en la parte del Planeta que llamamos Colombia; quien no usa automóvil; y quien trabaja muy cercanamente con la hermana Michelle Alexander), dice que esta práctica de la noviolencia integral es como un iceberg. Debido a que la densidad del hielo es cerca de una décima parte menor que la del agua líquida salada, esto hace que el hielo flote y que podamos ver sólo el 10% de él emergiendo de la superficie. De la misma forma, alguien quien honra la tierra, el alma y la sociedad, sólo podemos ver 10% de lo que esta persona hace. La punta del iceberg, el 1%, son los actos de desobediencia con Gran Amor. El resto del iceberg arriba de la superficie del mar, el otro 9%, es el programa constructivo visible conformado por las alternativas a la sociedad de crecimiento industrial como lo son: los medios de información independientes, la justicia restaurativa, la medicina preventiva, la ecología del regalo, las monedas libres, la permacultura y agro-ecología, comida orgánica, local y entrelazada con respeto y dignidad hacia l@s trabajador@s. Y por último, el 90% del iceberg no se puede ver, es la parte de la purificación de la mente y el corazón, es el arduo trabajo de la transformación interna. Y aunque esta transformación personal es invisible en la superficie, es el fundamento para que el resto flote. Aquí una vez más la importancia de tener una práctica personal que nos ayude a transformarnos internamente, para amaestrar a nuestra mente y poder personificar el valor, la impavidez, en Gran Amor, la humildad y claro, la noviolencia y la anarquía.
La (r)evolución externa (1% + 9%) junto con la (r)evolución interna (90%) hacen la (r)evolución total del espíritu humano.
Te comparto tres ejemplos de cómo cuando los humanos juntamos nuestras energías y amor con la Tierra, cosas muy poderosas surgen.

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A. El Jardincito (R)evolucionario. Al lado de Casa de Paz hay un edificio con 50 unidades donde viven cerca de 200 personas. El conjunto de departamentos tenía al frente de la calle, un césped donde constantemente se llenaba de basura, botellas de alcohol, colillas de cigarros y escremento de perros. Un día platicamos con uno de los vecinos, Don Maurelio, acerca de la justicia y autosuficiencia alimentaria, de la agroecología así como del problema que existe con los pesticidas y fertilizantes. Esa misma semana, Don Maurelio plantó una mata de chiles en un maceta y, como vive con su esposa en la plata baja, la empezó a regar regularmente con una manguera desde la ventana de su baño. Al cabo de unos meses, se convirtieron en tres macetas más y eso animó a una de nuestras hermanas que vivía en Casa de Paz para organizar un taller para plantar árboles frutales. Así que nos juntamos cerca de 40 vecin@s y plantamos 17 árboles de ciruelas, higos, duraznos, chabacanos, peras, cerezas, manzanas, limones, nísperos y guayabas. Al cabo de un par de años, la administradora del edificio abrió un par de tomas de agua pra poder regar el jardín y ahora ese que era sólo pasto desolado, ahora está lleno de flores, nopales, jitomates, pepinos, fresas, cebollas, lechugas, espinacas, acelgas, epazote, cilantro y ahora hasta ¡hay uvas colgando de una cerquita a lo largo de la banqueta! Se ha convertido en un mini-bosque de comida orgánica y local donde la gente puede preparar sus salsa hiper-locales y frescas, entre otras cosas.

Y como Don Maurelio, hay mucha gente más en la cuadra con una sabiduría que sólo está esperando la oportunidad de ser compartida, si la oportunidad se presenta.
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B. Lote rescatado en el Jardín “Construyendo Comunidad Desde Abajo”. Un ejemplo hermoso de como la meditación es tierra fértil para nuestra liberación colectiva, sucedió cuando empezamos a convertir más y más lotes baldíos abandonados en jardines y granjas urbanas en Oakland. Uno de estos jardines (en el barrio de Fruitvale donde el hermano policía Johannes Mehserle asesinó en el metro al hermano africo-americano Oscar Grant) se llama “Construyendo Comunidad Desde Abajo”. Este pequeño predio pasó de ser un lugar que acumulaba basura y chatarra, a un lugar lleno de flores y cajones de frutas y verduras orgánicas que much@s vecin@s les atienden. Incluso, jóvenes que estaban involucrados en pandillas, pintaron un mural.


Después de tres años de actividad, se le ocurrió a la administración de la ciudad de Oakland darnos una notificación de 30 días para desalojar el predio. Lo que no sabían es que las raíces ya estaban muy fuertes para poder desalojarnos de esta forma, así que la comunidad organizó un convivio (en forma de desobediencia con Gran Amor) donde vinieron cerca de 150 personas de muchas partes de la red de activistas, abogad@s, jardiner@s y granjer@s urbanos, junto con much@s vecin@s.
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Para empezar el convivio, l@s que vivimos en Casa de Paz decidimos ir al comienzo para meditar y darle un tono de celebración al encuentro. Cuando abrí los ojos, un grupo de chic@s nos estaban mirando fijamente y uno de ell@s, un joven africo-americano que habrá tenido como 12 años, me preguntó: “¿Por cuanto tiempo estuvieron sin moverse?” Sonriendo le conteste: “60 minutos”. Sus ojos se abrieron aún más y nos preguntó: “¿Cómo le hacen?” Con una sonrísa aún más grande le invite: “¿Quieres aprender?” Para mi sorpresa, no sólo él sino también ¡l@s otr@s 11 chic@s se unieron para meditar junt@s y aprender el truco de no moverse!


El convivio, como una expresión de satyagraha/desobediencia civil noviolenta, fue un éxito. Una semana después la administración de la ciudad de Oakland se disculpó diciendo que todo había sido un error.
Aunque nosotr@s sabemos que otros tres jardines que hemos creado no han tenido la misma suerte, este pequeño predio sigue siendo un jardín donde la gente se reúne y cultiva su propia comida y comunidad.



C. Ocupar la Finca y el Gill Tract — (Occupy the Farm, nacida del movimiento Ocupa/Occupy). Una coalición de residentes locales, agricultures, estudiantes, investigadores y activistas en abril de 2012 sembraron más de 15,000 plantas de semilleros en el Gill Tract. Esta tierra constituye las últimas 10 hectáreas de suelo agrícola de clase I en la zona urbana del Este de la Bahía de San Francisco. El Gill Tract es un terreno público administrado por la Universidad de California, quien planea venderlo a intereses privados. Por décadas, la Universidad de California y su socio Monsanto (entre otros), han frustrado intentos por parte de la comunidad para transformar este terreno en un espacio de agricultura urbana regenerable y de educación práctica. Con indiferencia premeditada hacia el interés público, los administradores de la Universidad tienen planes de pavimentar este terreno de primera calidad agrícola para establecer un espacio comercial y una tienda de autoservicio con un gran lote de estacionamiento.

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Ocupar la Finca busca abordar problemas estructurales de salud y desigualdad en la Bahía que resultan por falta de acceso a comida saludable y tierra. La acción del 2012 y que continúa hasta ahora después de 3 años, reclama el Gill Tract para demostrar y ejercer el derecho de la gente a usar el espacio público para el bienestar público. Esta finca está sirviendo como eje para la agricultura urbana, fuente de comida saludable y accesible para los residentes de la Bahía, así como también un centro educativo. “Cada pedazo de tierra urbana no contaminada debe ser sembrado, si queremos recuperar el control sobre cómo se cultivan los alimentos, dónde se cultivan y quién los recibe,” dijo la hermana Anya Kamenskaya, una egresada de la Universidad de California Berkeley y profesora de agricultura urbana. “Nosotr@s podemos cultivar espacios subutilizados como este para crear alternativas al control que tienen las empresas en nuestro sistema alimentario”.


La Universidad de California Berkeley ha decidido privatizar este bien público para establecer espacio comercial e irónicamente es una tienda de comestibles de alta gama. Esto es sólo una pequeña parte de una serie de esquemas de privatización. Durante las últimas décadas, la Universidad ha desplazado cada vez más las agendas de investigación sobre la agricultura sustentable para darle paso a la biotecnología, lo cual es financiado por empresas como Monsanto, Novartis y British Petroleum (BP).
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Frustad@s de que el diálogo tradicional haya caído en oídos sordos, muchos de estos residentes locales, estudiantes y profesores se unieron en Ocupar la Finca para así recuperar el Gill Tract. Este grupo está trabajando para fortalecer a las comunidades para que así ellas tengan control sobre sus propios sistemas alimentarios para crear un futuro estable y justo, es decir: obtener Soberanía Alimentaria.


Y aunque esta granja orgánica que alimenta a personas necesitadas en el este de la Bahía, hoy en día se sigue viendo amenazada por el cemento y la privatización (como se muestra en este  reportaje de 2 minutos de TeleMundo), con la constante lucha y solidaridad, en parte narrada en el documental Occupy The Farm y la colaboración de agricultores urbanos, profesores, activista y estudiantes, la granja y su comunidad siguen en pie y fuertes.
Ocupar la Finca está en solidaridad con la Vía Campesina y el Movimiento Sin Tierra, y desde luego que en Casa de Paz estamos apoyando en lo que podemos con esta desobediencia con Gran Amor y por el bienestar de tod@s.

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