10/23/2015

Por Achiote
Que César Pachón y  Carlos Amaya dos compas jóvenes, egresados de la Universidad Pública, con alto sentido de pueblo y que portan con orgullo las ruanas de sus padres y abuelos tengán condiciones reales para llegar a la Gobernación de Boyacá es una noticia que llena de esperanza y posibilidades de pensar en cambios para este bello departamento.
Viendo sus publicaciones en redes sociales se abanderan de posicionar y redimensionar el campo (claramente más Cesar) y la educación (con Carlos) en el departamento, como ejes para la transformación social; estos dos componentes son escenciales para pensar una política en Boyacá por fuera de la politiqueria de la elite tradicional que ve al pueblo campesino y trabajador del departamento con desprecio y solo aparece para buscar favores electoreros y reproducir el clientelismo.
El departamento luego del historico #‎ParoAgrario‬ de 2013 vuelve a ser protagonista en la demanda social por condiciones para la vida digna de sus pobladores e inspirador para el país, en medio de los desafíos reales de desnutrición infantil, bajas tasas de empleo, del impacto de los TLCs y de exodo masivo de jóvenes campesinoss para las cabeceras municipales o para Bogotá y Tunja perdiendo la capacidad y capital social y económico de nuestros expertos y profesionales en la producción de alimentos .
Los otros candidatos no registran, mas allá del movimiento de sus maquinarias electoreras, de los escandalos por corrupción y de su baja popularidad y eso habla de la importancia de estos dos liderazgos.
Por identidad cultural y luchas compartidas sentipienso que con Cesar Pachón se apuesta a una mirada de la política desde abajo y con la gente especialmente con los campesinos y campesinas del departamento y que Boyacá y el país se merece la oportunidad de apostarle a un liderazgo sustentado en la realidad de un sector de la sociedad que ha sido desvalorizado y estigmatizado por la apuesta cotidiana, día a día por el trabajo digno de la producción agropecuaria.
Con Carlos Amaya hay experiencias de gobierno que fueron importantes para el departamento, que se alejaron de la politiqueria tradicional y hay una sensibilidad amplia por fortalecer la capacidad crítica a partir del fomento a gran escala de la Educación Pública que hay que celebrar y defender. Un posible gobierno suyo dejaría un legado importante para el departamento.
Carlos al igual que Cesar despiertan en los Boyacenses jóvenes el sueño de cambio y de volver a creer en la capacidad de transformación social cotidiana y eso es un gran avance para generar cultura política y en los viejos orgullo por su labor campesina. Al tiempo sentipienso Carlos esta tomando riesgos inecesarios al aliarse con el Partido Liberal que es un complice más de de la situación social de un departamento donde las oportunidades son negadas para las mayorias, sustentada en los favores políticos.
Carlos tiene un equipo jóven de profesionales que seguramente le darán fuerza ética para mantenerse firme por un cambio social y político en el departamento y exploar su legado rural como inspiración. La personas que estan con él creen en un cambio real para Boyacá. Cesar hace grande de nuevo el sentimiento de orgullo por ser campesino o campesina, por crer que el poder se construye desde abajo y con el pueblo y hace un llamado a garantizar la dignidad de miles seres humanos dedicados a esta bella e impresindible labor en un mundo globlalizante que quiere expulsar a la nada, al sinsentido a la mentira de la ciudad y el consumo a millones.
Boyacá puede volver a posicionar las economías campesinas en el país que son las que más generan empleo directo e indirecto y que  tendrían un potencial alto para garantizar la seguridad alimentaria en el país y proyectar la soberanía alimentaria en un mediano plazo. Una Boyacá campesina, ruralmente digna sería inspiración para Colombia que en tiempo de los acuerdos para la finalización del conflicto armado con las insurgencias y los postacuerdos de paz ve como un pilar de nuevo el campo colombiano. Defender a la población campesina boyacense y a sus forma de vida, cultura y economías es garantía para inspirar a quienes quieren apostarle a la vida y dejar la guerra!!
Ojalá estos dos liderazgos y su base social independiente de la victoria del próximo 25 de octubre se la juegen por trabajar juntos. Esto sería un ejemplo de grandeza política que valdría la pena celebrar!!

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