7/06/2016

Por Cámbulo Colectivo Agrario Abya Yala 

Gaitania es un corregimiento del municipio de Planadas-Tolima, fundado en los años 20 del siglo pasado como colonia penal y agrícola a donde eran traídos liberales y contrabandistas de tabaco y alcohol. La colonia penal se cierra en 1930 con la caída de la denominada hegemonía conservadora y la llegada al poder del liberal Enrique Olaya Herrera; sin embargo, eran tantos los caminos y las posibilidades de los reos para escapar que estos mismos se convirtieron en los primeros colonos, descumbrando, cultivando y haciendo una vida aquí. Parte de su población llegó, en principio, atraída por las fértiles tierras y la riqueza del territorio, dejando atrás la servidumbre y los conflictos por la tierra de los años 20 y 30 en las haciendas cafeteras. Otra parte, llegó huyendo de la violencia conservadora de los “pájaros”, en el Valle, Tolima, Huila y el eje cafetero principalmente.

Gaitania debe su nombre al caudillo liberal asesinado el 9 de Abril de 1948; el corregimiento, quemado en dos oportunidades, fue reconstruido por última vez en 1951, adoptando este nombre hasta el día de hoy, anteriormente se llamó Colonia el Tambo y San José de Huertas. En las veredas de Gaitania se organizó la autodefensa campesina que daría lugar a la fundación de las FARC-EP, tras el bombardeo a Marquetalia por parte del Ejército Nacional en 1964. 

AMOR POR MI TIERRA

Esta es una historia de violencia que los gaitaniunos quieren dejar atrás, que el estigma de ser una zona violenta se termine, el país debe superarlo, atendiendo a las campesinas y campesinos, colonos e indígenas víctimas de un conflicto social y armado de vieja data, con inversión social y reconocimiento de sus derechos al territorio y a la vida digna. La Paz que se firma es el primer paso para que el Estado colombiano asuma su responsabilidad y se reivindique con este territorio, por la degradación de un conflicto armado que tiene sus raíces en el abandono y la falta de oportunidades para la población.

Ellas y ellos, trabajadores incansables, sienten orgullo de donde les tocó nacer:


“Vivimos, o creemos que es un don, una gracia, una oportunidad, de estar en estas tierras, de poder tener este trasegar por la vida, en esta región, que ha tenido unas características muy particulares en el mundo, diría yo; el hecho de ser de Gaitania, de ser de una montaña, de una vereda, de un campo de Gaitania” (Jorge; 26/06/2016)


“(...) Soy muy orgulloso de haber nacido aquí, me siento muy orgulloso, es una sensación muy buena, es un pueblo muy sano, es un pueblo bonito; para mí siempre me ha parecido que Gaitania es un pueblo muy bonito, está muy bien ubicado, bueno, no tan bien ubicado porque está muy lejos; pero aun así, Gaitania es un pueblo que a pesar de las circunstancias y a pesar de la historia se ha sostenido, se ha mantenido (...)” (Arian; 26/06/2016)


“Vivir en Gaitania pues podría yo decir, que es como vivir en un pedacito de cielo, porque la riqueza que tenemos en nuestro territorio no la tiene cualquier lugar. De pronto muchas personas no ven a Gaitania como un lugar especial, pero para mí sí, para mi si lo es porque me he levantado aquí, sé que es vivir bien, digámoslo así; entonces, todas las riquezas naturales que tiene, el aire que respiramos es un aire limpio, el agua que tomamos es agua limpia, todo lo que tenemos es bueno. Invitaría a muchas personas que estén en otros lugares, para que se acerquen a este lugar, o sea, necesitamos cambiar la visión que las personas tienen de este pueblo, este pueblo no es pueblo de guerra, es un pueblo de paz y de gente honrada y trabajadora” (Huber; 26/06/2016) 

UN EJEMPLO PARA EL MUNDO

Gaitania para el Estado y para la sociedad colombiana ha sido siempre zona de conflicto; el estigma de la guerra ha suscitado, o mejor dicho, ha servido de pretexto para responder al abandono estatal que ha imperado en la región. Esto, en contraste con la opinión de sus habitantes que ven en este, su territorio, un lugar de oportunidades, de progreso, de grandes riquezas naturales y que a pesar de la adversidad ha salido adelante. La violencia ha mermado en los últimos años; la gente ha vivido, ha soñado y gracias a esta pujanza y ganas de salir adelante se ha proyectado positivamente en la economía nacional. Por otro lado, Gaitania es para las locomotoras desarrollistas y extractivistas una mina de oro “virgen” que espera ser explotada; pero para sus habitantes, un gran potencial agrícola y humano que puede contribuir activamente en la construcción de la paz. Que a pesar de la adversidad, con ganas, esfuerzo y amor por el territorio la paz no es un sueño lejano, es un sueño posible. 

En palabras de Arian: ‘’ (…) Que se acabe el estigma sobre mucha persona, sobre muchas personas y que no comamos todo entero, no podemos creer todo lo que se nos dice en la televisión, todo lo que nos dice el vecino, hay que escuchar ambas opiniones, de todos lados, entonces creo que sería lo mejor, ese sería como el llamado a todas las personas, a todos los colombianos que en realidad nos interesa que el país cambie, que vaya hacia algún lado. ’’

EL CAMINO DE LA PAZ




Los diálogos de Paz de la Habana trajeron consigo el cese al fuego unilateral de las FARC-EP, lo cual cambió la vida de los gaitaniunos en el sentido de que los hostigamientos al pueblo y los combates en las veredas han cesado, y con ello, la población dejó de estar en peligro permanente. En las veredas la gente ya no cae en medio de balaceras interminables, ya no acostumbran vestir de blanco mientras recogen café, o izar la bandera blanca lo más alto posible para que sean respetadas sus fincas y sus vidas:

"En los últimos años hay una tendencia donde se ha visto un poco más de inversión social; pero igual sigue siendo muy poco, en contraste con una deuda histórica que tiene el Estado colombiano con esta región (…) Es que el hecho de que la única carretera que tenemos, de salida y entrada al pueblo (Planadas), a 40000 o más habitantes, hasta ahora este pavimentada. Pero es un despertar, es un despertar, la gente ya uno la ve que esta animada, la gente está inquieta, la gente tiene esperanza, la gente cree que algo mejor pueda pasar, y se lo merece en verdad la región” (Jorge; 26/06/2016)

“Cambió todo drásticamente, los cambios fueron muy drásticos; cambió en el sentido de que ya gracias a Dios no pasamos por los hostigamientos, ya no hay tomas (...) ha cambiado en el sentido en que ya muchas personas ven a Gaitania con otros ojos (…) se ha visto un poco más la inversión, que debería ser mayor (...)” (Arian, 26/06/20016)

LOS ACUERDOS DE LA HABANA: TODO POR MEJORAR

En primer lugar se piensa que estos acuerdos son un punto de partida para dar a conocer otros aspectos negativos que han azotado a la región y a Colombia en general, como lo son: La falta de inversión social, de educación diferenciada para el campo y la población indígena, de infraestructura, los problemas de la juventud y violencias por causa del género y otros problemas que no han sido visibilizados oportunamente o se han adjudicado al conflicto armado. En palabras de Huber: ‘’La paz con hambre no se da’’. 

En segundo lugar, hay un ambiente de esperanza frente a los acuerdos; los gaitaniunos esperan que la inversión social, a veces imperceptible, se acreciente; que se pueda aprovechar al máximo el potencial de la región; se propone una economía responsable social y ambientalmente mediante prácticas agroecológicas; se espera también que se reconozca su Territorio como un gran atractivo turístico, económico y por qué no, un lugar en el que cualquier colombiano con ganas de salir adelante pueda realizar sus sueños. 

Sin embargo, hay inquietudes que son grandes retos para el postconflicto. Las FARC-EP han ejercido el poder en el Territorio durante décadas, asumiendo la función del Estado en materia de justicia. Hay un miedo generalizado en torno al aumento de problemas que no eran frecuentes como los robos o la drogadicción, así mismo, existe un temor respecto de que otros grupos armados como las BACRIM y los paramilitares hagan presencia en el Territorio. Y un reto mayor para el Estado colombiano, es la reinserción efectiva de los militantes de las FARC-EP a un país sin oportunidades; hay desconfianza en relación a que grupos que no se sientan reconocidos bajo los acuerdos, o no encuentren oportunidades para re-definir su futuro, se transformen en bandas delincuenciales que repitan el ciclo de violencia.

UNA PAZ INCOMPLETA

Cabe decir que en Gaitania ya se ha firmado un proceso de Paz, en el año 1996, entre los indígenas Páez del resguardo Nasa Wex'h y las FARC-EP, justamente este año cumple 20 años. El proceso es un ejemplo, de que con la dejación de armas y el fin de la violencia no termina el conflicto. La falta de oportunidades, de buenas carreteras, de educación, de salud, configuran un escenario en el que la población indígena pese a superar una etapa de violencia, aún se encuentra en situación de abandono y marginalidad por parte del Estado colombiano: 

“¿Cómo vamos a sacar la comunidad adelante? ¿Cómo la vamos a defender el día de mañana? O sea muy pocos, muy pocos piensan eso, nosotros nunca pensamos lo de mañana, solo lo que pasa, comemos, dormimos, salimos, nos vestimos bien, y ya, pero no sabemos que va pasar el día de mañana, que va ser el futuro de los que vienen detrás, va haber educación o no va haber educación, va haber más violencia o más guerra (…) ¿Cómo debemos sacar el reguardo? ¿Cómo debemos proteger el resguardo? ¿De qué manera debemos de protegerlo? para que después no nos perjudiquen, no nos hagan daño.” (Viviana; 26/06/2016)

Una de las preocupaciones más importantes del resguardo es el riesgo de que su cultura material e inmaterial desaparezca debido a la falta de una educación propia y diferenciada, de incentivos para la elaboración de sus artesanías a través de mercados locales, regionales y nacionales, de precios justos para su productos agrícolas, de fomento a la recreación y el deporte, entre otras necesidades básicas que el Estado nunca ha satisfecho. 

ES TIEMPO DE APRENDER A VIVIR EN PAZ

Quisimos en este artículo trasmitir la voz de los Gaitaniunos, ellas y ellos enviaron al Estado colombiano, a las FARC-EP y al pueblo colombiano mensajes en donde llaman la atención sobre los retos y las esperanzas de este corregimiento, que durante mucho tiempo ha sido silenciado por las balas y las bombas y que espera que esta historia sea superada, para lo cual, cada individuo tiene un papel fundamental en la construcción de las transformaciones que este país necesita.

Al pueblo colombiano

Jorge: ’’Yo si quisiera, quisiera expresar, más que al presidente o al gobierno en turno que están liderando estos procesos en la Habana, es a la misma sociedad colombiana, de que en estos momentos debemos tener una sola camiseta, debemos tener la camiseta puesta, la camiseta del perdón y la esperanza; yo sé que es muy difícil que una familia que ha sido víctima, victima total de los atentados, de las crisis, de la barbarie, del dolor, del terror que es la guerra, yo sé que es muy difícil perdonar, pero debemos hacerlo. Como le digo, por las malas no se va lograr nada, es peor, porque eso es abrir más las heridas, eso es poner más muertos. Al gobierno nacional que le haga con toda, que necesitamos la Paz ya, que necesitamos ese camino, que necesitamos tener una visión diferente, aprender a vivir en Paz, no sabemos cómo será vivir en Paz en Colombia, la verdad no sabemos, queremos eso, caminar otro camino.’’

A las FARC-EP:

Huber: ‘’Bueno si tuviera la oportunidad de enviarle un mensaje a las FARC, Yo no les diría a ellos que solo entreguen las armas, no, que entreguen el pensamiento que tienen, si ellos logran cambiar esa mentalidad que tienen de guerra entonces va a haber paz, de resto no’’

Jorge: “Yo creo que es difícil, va ser difícil, pero esa es la apuesta que tenemos que hacer la sociedad colombiana. Digamos, hay cabecillas de las FARC, o guerrilleros de vieja data que desde los 12, 14 años están en armas, ellos su juventud, su adolescencia, su vida ha sido allá. Entonces, es darles la oportunidad, es darnos la oportunidad, de compartir, de ser mejores, de creer el uno en el otro. Si en estos momentos se llega a este proceso, yo creo también en las FARC, yo creo, en este momento yo creo. Y estas regiones, o nosotros, estas generaciones mejor, hemos sido víctimas de la guerra, de un lado y de otro, el espacio que dejo el Estado en estas regiones, en donde no se volvió a ver, ni presencia física con militares, ni presencia institucional de infraestructura, de condiciones, de formas de vida; entonces yo creo que eso es lo que debemos de evitar, y eso, entre todos, entre todos lograremos más. Porque si hay alguien que conoce las realidades y las problemáticas del campo en Colombia serán las FARC; porque eso empezó, en la operación Marquetalia acá en la vereda siguiente, eso empezó con una resistencia campesina, eso empezó. Ahora es mirar para no repetir la historia”

Al Gobierno Nacional: 

Arian: ‘’Que en realidad cumplan con las cosas que se prometen, que no lo hagan solamente por mantener felices o solamente por llegar a acuerdos, como para cosas de papel no, que cumplan en realidad para que las cosas funcionen de la mejor manera, que se acuerden de todas las personas, todas las personas que en realidad vivieron el conflicto, que la inversión en realidad se vea y que hagan todo lo posible para que dejen de ser un país tan corrupto , porque no ganamos nada firmando un tratado de paz si sigue tanta corrupción, si no van a haber las mismas oportunidades para todas las personas, eso sería lo que yo les pediría a ellos’’

Son muchas las opiniones que se tejen alrededor de los acuerdos, algunas más expectantes que otras, pero en general, entendimos que la paz no es solo la firma de un acuerdo, sino la transformación de una mentalidad, que la paz no está solo en la dejación de armas, sino en eliminar las barreras de la marginalidad, en la generación de oportunidades, en la resolución de los conflictos por las vías del diálogo, en entender que los problemas en Colombia son estructurales y ameritan una transformación radical que solo se puede construir desde el pueblo. Entendimos que el camino hacia la paz hasta ahora se empieza a construir y que está en manos de nosotros y nosotras el futuro de nuestro país. 


En contexto